El Valle del Jerte es, a día de hoy, una comarca mundialmente conocida no solamente por el cultivo de la cereza sino también por su incalculable riqueza natural, cultural y paisajística.
Este valle, que a lo largo del año recibe a decenas de miles de visitantes, empezó a llamar la atención, por su singularidad y su mencionada riqueza, hace ya mucho tiempo.
Si bien esta fértil comarca del norte extremeño ha sido visitada, en siglos anteriores, por viajeros que dejaron escritas sus impresiones sobre ella (hay varias descripciones de gran valor de los siglos XVII, XVIII Y XIX), hace ya casi un siglo, a finales de la década de 1920 y principios de la de 1930, cuando los primeros automóviles comenzaron a aparecer por nuestra carretera, también, en este nuevo medio de transporte, fueron llegando los primeros viajeros que quedaban gratamente impresionados con sus paisajes, prácticamente únicos en España. Estos también dejaron unas crónicas de sus viajes en las que se hablaba de las bondades del valle y que son un material de mucho interés para conocer los inicios del turismo en la comarca. Destacamos, por su interés y a modo de ejemplo, la crónica que hizo don Diego de Quiroga y Losada, Marqués de Santa María del Villar, quien visitó el valle a finales de la década de 1920. Además, por aquellos años en los que desde las instituciones se dieron los primeros pasos para potenciar el turismo, también es reseñable que desde el Parador Nacional de Turismo de Gredos (inaugurado en 1928), se animaba al viajero a descubrir el valle, como así queda recogido en documentación de la época.
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Referencia al Valle del Jerte (conocido entonces como Valle de Plasencia o de Tornavacas) en la obra Viaje de España de Antonio Ponz cuya primera edición se publicó en 1778. |
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Información que se facilitaba al viajero en el Parador Nacional de Turismo de Gredos. En este esquema, aparte de las carreteras ya entonces existentes, se hace referencia al Puerto de Tornavacas, al del Emperador (Collado de las Yeguas) y al río Jerte. Fuente: Red Digital de Colecciones de Museos de España |
Pero en la entrada de hoy, vamos a viajar unas décadas más adelante, más concretamente a la de 1970, para detenernos en la que se puede considerar la primera figura de protección y puesta en valor de la comarca: la declaración del Valle del Jerte como paisaje pintoresco. Por aquel entonces, cuando aún no había llegado la actual Democracia pero en España ya comenzaban a ser visibles los efectos positivos de la política de desarrollo económico impulsada por el régimen franquista desde años atrás, el valle ya era visitado durante todo el año por numerosas personas. Una vez superados los años más difíciles y duros de la Guerra Civil y de la posguerra –en los que el turismo quedó prácticamente paralizado–, en las décadas de 1950, 1960 y 1970, se comenzó a hacer una promoción turística de sus paisajes y de sus pueblos. Por ejemplo, en los años 50, más concretamente en el año de 1957, la Jefatura Provincial de Turismo de Cáceres organizó la exposición fotográfica titulada “Pueblos y puentes del Jerte”, la cual recorrió numerosos puntos de la provincia con el fin de dar a conocer la riqueza patrimonial y paisajística del Valle del Jerte.
Y así llegamos al documento protagonista de esta entrada. Ya en la década de 1970, mediante el “Decreto 3360/1973, de 14 de diciembre” (publicado en el Boletín Oficial del Estado del 16 de enero de 1974) se declaraba paisaje pintoresco al Valle del Jerte. En dicho Decreto se decía lo siguiente:
“El Valle del río Jerte, situado al nordeste de la provincia de Cáceres, está integrado administrativamente por los once municipios de Barrado, Cabezuela del Valle, Cabrero, Casas del Castañar, Jerte, Navaconcejo, Piornal, Rebollar, Tornavacas, el Torno y Valdastillas.
La configuración del paisaje viene estructurada por los macizos de predominio granítico de las sierras de la Vera y Tras-Sierra. Su variado conjunto –masas boscosas, prados y cultivos– le presta una gran belleza. El caserío ofrece como elemento etnológico común las edificaciones de dos plantas con huecos de puertas y ventanas adintelados, cubiertas de teja romana a una sola vertiente y utilización de la madera como material de construcción y adorno.
Aunque la grandiosidad del paisaje es nota sobresaliente del conjunto, no falta tampoco el aspecto monumental que se ofrece de manera más acusada en los pueblos de Tornavacas, que fue señorío de los Condes de Oropesa; en Jerte, con su barroca iglesia de la Asunción; en Navaconcejo, donde todavía quedan restos del Convento Franciscano de Santa Cruz de Tabladilla, fundado en el siglo XVI, y de un puente romano sobre el río y, por último, en Valdastillas, con el palacio del Obispo Lovera, edificio de granito del siglo XVI, cuyo portón está decorado con semicírculos tallados en las dovelas que forman un arco de lóbulos.
Para preservar estos valores de reformas e innovaciones que pudieran perjudicarlos, se hace necesario colocarlos bajo la protección estatal mediante la oportuna declaración.
En su virtud, a propuesta del Ministro de Educación y Ciencia y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día veintitrés de noviembre de mil novecientos setenta y tres,
DISPONGO
Artículo primero.- Se declara paisaje pintoresco al valle del Jerte, en la provincia de Cáceres.
Artículo segundo.- La tutela de este paraje, que queda bajo la protección del Estado, será ejercida a través de la Dirección General de Bellas Artes por el Ministerio de Educación y Ciencia, al cual se faculta para dictar cuantas disposiciones sean necesarias para el desarrollo y ejecución del presente Decreto.
Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a catorce de diciembre de mil novecientos setenta y tres.
FRANCISCO FRANCO
El Ministro de Educación y Ciencia,
JULIO RODRÍGUEZ MARTÍNEZ”
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Encabezamiento del “Decreto 3360/1973, de 14 de diciembre, por el que se declara paraje pintoresco el valle del Jerte, en la provincia de Cáceres”. BOE, 16/01/1974. |
También mencionar que por aquellos primeros años de la década de 1970, debido a esas iniciativas de promoción turística mencionadas e impulsadas desde la comarca en colaboración con otras instituciones provinciales (Diputación y Gobierno Civil, principalmente), ya se había iniciado la celebración de la Fiesta del Cerezo en Flor, cuya primera edición oficial tuvo lugar un año antes, en 1972, y tuvo su epicentro en Cabezuela del Valle.
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Programa de actos de la I Fiesta del Cerezo en Flor. Diario HOY, 09/04/1972. |
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Programa de actos de la I Fiesta del Cerezo en Flor. Diario HOY, 09/04/1972. |
En 1973 se constituyó formalmente la Mancomunidad de Municipios Valle del Jerte y muy poco después, ya en 1975, la Fiesta del Cerezo en Flor se declaró Fiesta de Interés Turístico. Pero esa ya es otra historia de la que nos ocuparemos en próximas entregas.
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Algunas imágenes del valle en aquellos primeros años de la década de 1970. Soportales y calle de Cabezuela del Valle. Diario HOY, 09/05/1974. |








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