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lunes, 11 de mayo de 2026

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXX): SUCEDIÓ UN 11 DE MAYO...PERO DE 1991. LA XIV SEMANA DE EXTREMADURA EN LA ESCUELA EN TORNAVACAS.

    Hoy lunes 11 de mayo de 2026, se cumplen 35 años del que fue uno de los grandes eventos celebrados en Tornavacas en la década de los 90: la XIV Semana de Extremadura en la Escuela. 
 
    Aquel 11 de mayo de 1991 fue sábado y Tornavacas acogió a unos 3.000 escolares procedentes de todos los puntos de Extremadura.

    Los maestros de nuestro colegio así como de los otros centros educativos del valle, tuvieron que trabajar mucho en los meses previos para que todo estuviera a punto. Así, el C.E.I.P. Santísimo Cristo del Perdón de Tornavacas fue, junto con los otros colegios del valle, el anfitrión de esta jornada de convivencia escolar y de puesta en valor de Extremadura. Y los alumnos del colegio de Tornavacas, quienes alojaron en sus casas, en los días previos, a escolares procedentes de muchos puntos de Extremadura, fueron uno de los grandes protagonistas de esta jornada.
 
    Los actos de este evento multitudinario comenzaron la tarde del viernes 10 de mayo, cuando los escolares tornavaqueños pasearon por algunas calles del pueblo la bandera de Extremadura que recepcionaron en la carretera y que, durante las semanas anteriores, ya había sido trasladada de unos municipios a otros por parte de cientos de escolares de otras muchas localidades. 
 
    El acto central de este evento tuvo lugar en una soleada mañana del 11 de mayo de 1991 en el campo de fútbol de "La Pedrera", por aquel entonces recién construido. En él estuvieron presentes diferentes representantes públicos, como Julián García Rodríguez, entonces Alcalde de Tornavacas, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Presidente de la Junta de Extremadura, o Antonio Sánchez Misiego, Rector de la Universidad de Extremadura, entre otros. Aunque toda la comunidad educativa del colegio tornavaqueño trabajó intensamente para esta cita (en su claustro estaban varias maestras tornavaqueñas como Josefina de Ávila Lucas, Rosario Bermejo Rodríguez o Pilar Sánchez Calle y maestros como Rufo González Cuesta), el realizado por nuestros paisanos Antonio Sánchez Buenadicha y Antonio Verdú Martín, fue imprescindible para el buen desarrollo de este multitudinario evento escolar.
 
    Una jornada que siempre quedará grabada en la memoria de los que la vivieron y, por supuesto, en la Historia de Tornavacas.  

Fotografías del acto publicadas en la página web de la Fundación Centro de Estudios Presidente Rodríguez Ibarra

Bailes regionales de los escolares en el campo de fútbol de "La Pedrera"

Paseo con la bandera de Extremadura por el camino vecinal tras su recepción en la carretera en la tarde del viernes 10 de mayo.
Los escolares de Tornavacas, portando la bandera de Extremadura, se dirigen al colegio en la tarde del viernes 10 de mayo.
Aspecto de la Calle Real de Arriba.
Escolares, vecinos y maestros del colegio de Tornavacas en la recepción de la bandera de Extremadura que tuvo lugar en la carretera la tarde del viernes 10 de mayo.
Público asistente al acto celebrado en el campo de fútbol de "La Pedrera"
Escolares de Tornavacas portan la bandera de Extremadura en el campo de fútbol bajo la atenta mirada de familiares, vecinos y algunas maestras del colegio (como Dª Josefina o Dª Pili)
Aspecto general del campo de fútbol, en donde se congregaron unos 3.000 escolares procedentes de diversos centros educativos de Extremadura
Aspecto de la Calle Real de Abajo.
Niños de Tornavacas portando la bandera de Extremadura recibida en la carretera la tarde del viernes 10 de mayo

Los escolares de Tornavacas ya tuvieron un destacado protagonismo en los meses anteriores a mayo de 1991, pues una representación de ellos participó en el Día de Extremadura celebrado el 8 de septiembre de 1990 en Trujillo. Revista de ferias y fiestas de Hervás, año de 1991.

Algunas noticias relativas a la XIV Semana de Extremadura en la Escuela aparecidas en el Diario HOY

Preparativos de la XIV Semana de Extremadura en la Escuela. Diario HOY, 07/10/1990.

Traslado de la bandera de Extremadura por diferentes municipios antes de su llegada a Tornavacas en la tarde del viernes 10 de mayo. Diario HOY, 09/05/1991.

Cartel de la XIV Semana de Extremadura en la Escuela. Diario HOY, 11-05-1991.
 

La XIV Semana de Extremadura en la Escuela, en la portada del Diario HOY, 12-05-1991.

Crónica del acto institucional celebrado el sábado 11 de mayo en Tornavacas. Diario HOY, 12-05-1991.

Crónica del ambiente vivido en Tornavacas durante la celebración de la XIV Semana de Extremadura en la Escuela. Diario HOY, 12-05-1991. 

viernes, 6 de marzo de 2026

PARTICIPACIÓN EN LAS IV JORNADAS DE HISTORIA MILITAR DE EXTREMADURA

Los días 12, 13 y 14 de marzo se celebrarán, en Badajoz (sede de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País), las IV Jornadas de Historia Militar de Extremadura.

En ellas, participamos con la ponencia "El Requeté de Extremadura en la Guerra Civil a través de las páginas del Diario HOY", que está programada para el sábado 14 de marzo a las 11:00.

Dichas Jornadas están organizadas por la Asociación Histórico Militar Alfonso IX y las ponencias podrán seguirse por el canal de YouTube de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País.

El programa de actos, al completo, es el siguiente:

Tríptico de las IV Jornadas de Historia Militar de Extremadura
 
Tríptico de las IV Jornadas de Historia Militar de Extremadura

sábado, 8 de noviembre de 2025

NUEVA PUBLICACIÓN: "LA TERCERA GUERRA CARLISTA EN EXTREMADURA (1872-1876) Y LA ACTIVIDAD POLÍTICA Y PROPAGANDÍSTICA DEL CARLISMO EXTREMEÑO DURANTE LA RESTAURACIÓN (1874-1923): UNA APROXIMACIÓN"

Tras nuestra participación en el Congreso "Consolidación del liberalismo extremeño y su alternativa autoritaria (1833-1930)", celebrado en Cáceres en noviembre de 2024, la Imprenta de la Diputación Provincia de Badajoz acaba de publicar las Actas que recogen los trabajos presentados al mismo. En ellas, puede leerse, al completo, el texto de nuestra ponencia titulada: "La Tercera Guerra carlista en Extremadura (1872-1876) y la actividad política y propagandística del carlismo extremeño durante la Restauración (1874-1923): una aproximación".

Portada de las Actas del Congreso

Enlace al texto completo: https://www.academia.edu/144845850/La_Tercera_Guerra_carlista_en_Extremadura_1872_1876_y_la_actividad_pol%C3%ADtica_y_propagand%C3%ADstica_del_carlismo_extreme%C3%B1o_durante_la_Restauraci%C3%B3n_1874_1923_una_aproximaci%C3%B3n

Enlace en Dialnet: Pendiente de publicación.

lunes, 29 de septiembre de 2025

PREMIO ESPECIAL LIV COLOQUIOS HISTÓRICOS DE EXTREMADURA

    El pasado sábado 27 de septiembre, en Trujillo, tras finalizar la exposición de las 30 ponencias presentadas a la LIV edición de los Coloquios Históricos de Extremadura, nuestro trabajo titulado "La primera vía de comunicación moderna del Valle del Jerte (la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila) y sus precedentes históricos (Camino Real y caminos de herradura)", recibió, ex aequo, el Premio Especial LIV Coloquios Históricos de Extremadura.

Fotografía de organizadores y premiados. Trujillo, 27 de septiembre de 2025. Diario HOY.

    El trabajo de investigación presentado se divide en dos grandes bloques de contenido. Por una parte, el que aborda los caminos históricos, utilizados por lugareños y viajeros, que han transcurrido por el Valle del Jerte desde hace siglos (Camino Real y caminos de herradura) y que han conectado sus poblaciones así como esta comarca con espacios vecinos (el Ambroz, la Vera o Castilla). Por otra parte, el segundo gran bloque de contenidos trata los aspectos más singulares de la construcción de la que fue la primera vía de comunicación moderna que transcurrió por la comarca: la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila (actual N-110), cuyas obras comenzaron en las últimas décadas del siglo XIX, así como sus elementos más destacados (puente de Cabezuela, desmontes y muros del Puerto de Tornavacas, casillas de peones camineros...).

Portada de la presentación de la ponencia. Trujillo, 26 de septiembre de 2025.

    El trabajo al completo será publicado en los próximos meses por parte de la Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura, entidad organizadora del que ya es un encuentro de referencia, con 54 ediciones a sus espaldas, para la Historia de Extremadura.

Premio Especial LIV Coloquios Históricos de Extremadura

Más información en:

Los Coloquios Históricos finalizan con la entrega de sus premios y con el viaje cultural (Diario HOY, 29/09/2025)

Un trabajo de investigación sobre las comunicaciones en el Valle del Jerte, premiado en los LIV Coloquios Históricos de Extremadura 

sábado, 21 de diciembre de 2024

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXII): EL TEMPORAL DE LLUVIAS DE DICIEMBRE DE 1935 Y SUS CONSECUENCIAS EN EL VALLE DEL JERTE

    El Valle del Jerte es una de las zonas de España donde más llueve. Y así lo indican los datos de precipitación que, en forma de lluvia, se registran anualmente. Nuestras condiciones orográficas (valle flanqueado por elevadas montañas), el impacto de las borrascas, principalmente procedentes del Atlántico, más los vientos ábregos, hacen que, cada año, se recojan elevadas cantidades de precipitación que se reparten a lo largo de las tres estaciones más lluviosas: primavera, otoño e invierno.

    Es una precipitación que, en la mayor parte de los casos, se produce de forma "suave" y escalonada, con lo que no es demasiado frecuente que ocurran inundaciones ni esta ocasione daños materiales considerables, pero sí hay riesgos y esta produce daños cuando se concentra en poco tiempo y cae de manera abundante. Las inundaciones, cuando se producen, son más habituales en las zonas más llanas del valle por el caudal que adquiere el río Jerte, alimentado, en su curso medio, por decenas de arroyos y gargantas que en él confluyen -muchas de ellas nacen en la zona más elevada de las montañas, que es donde más precipitación cae-. Pero además, en estos episodios de lluvias intensas también hay riesgos -especialmente en las zonas en donde hay una pronunciada pendiente-, por la velocidad a la que el agua baja río y gargantas abajo y por los desprendimientos o "reventones" que se pueden producir, en los que el agua arrastra multitud de materiales (piedras, troncos...), sobre todo en los terrenos con más desnivel. Así sucedió en diciembre de 2019 en el paraje de Becedas (término de Tornavacas) a causa de las intensas lluvias que, en pocas horas, cayeron en la sierra.

Crecida del Río Jerte a su paso por el "Puente Cimero" de Tornavacas. 2 de enero de 2014.

"Reventón" producido en el paraje de Becedas, en Tornavacas, que arrastró toneladas de piedra y madera arrasando con todo lo que encontró a su paso. Fotografía del 27 de diciembre de 2019.

    Aunque en nuestra zona, afortunadamente, no tenemos que lamentar frecuentemente, año sí, año también, daños e inundaciones por las crecidas del río -a excepción de lo que sí ocurre, en ocasiones, en las zonas más llanas y bajas donde este ya sí, como decíamos, lleva más caudal-, sí se han registrado sucesos trágicos que están directamente relacionados con los temporales de lluvias que suelen producirse en nuestra comarca. En nuestra memoria más reciente, basta citar el impacto de la borrasca Elsa en diciembre de 2019 o de Bárbara en octubre de 2020. La primera provocó inundaciones e importantes daños materiales en Navaconcejo a causa del desbordamiento del río y llegó a saltar el puente de "las Monjas" de Cabezuela, llevándose sus barandillas. Pero mayor impacto tuvo aún el temporal de lluvias de diciembre de 1995, en el que hubo que lamentar, incluso, pérdidas humanas.

    Y es que, cuando la lluvia ha caído con virulencia, se ha concentrado en poco tiempo y, generalmente, ha ido acompañada por fuertes vientos, sí han sido frecuentes los daños producidos por ella, no tanto por el desbordamiento del río, sino por los daños ocasionados en viviendas y otros elementos materiales. Veamos algunos ejemplos: en el siglo XIX, en el año de 1876, se registró un importante temporal de lluvias en diciembre, que provocó inundaciones y daños, especialmente, en Cabezuela, Jerte y Tornavacas. Ya en las primeras décadas del siglo XX, destacar el temporal de lluvias y de nieve de 1916, también en diciembre, que afectó especialmente a Tornavacas, en donde se derrumbaron diez casas y otras tantas sufrieron importantes daños, valorados en "60.000 duros".

La Fe, 27/12/1876. Temporal de lluvias de diciembre de 1876.

Diario de Alicante, 27/12/1916. Temporal de lluvia y nieve de 1916.

    En siglos pasados, las viviendas sufrían especialmente el azote de estos temporales, al tener prácticamente todas ellas el tejado a tejavana (principalmente para facilitar la salida de los humos de las cocinas que, usualmente, se situaban en los desvanes de las casas) y por las características de los materiales de las que estaban hechas (adobe, en su mayoría), que se reblandecían al recibir tanta cantidad de agua. En los casos en los que era mucha la cantidad de nieve que caía, producía el hundimiento del tejado al concentrarse en él un gran peso que no podían soportar las vigas y tablas de madera que sujetaban a las tejas.

    Pero en la entrada de hoy, por los importantes daños materiales que causó en la comarca -y de manera especial en los pueblos de Jerte y Tornavacas-, vamos a detenernos en el temporal de lluvias que se registró en los últimos días de diciembre de 1935. Este temporal, que duró varias jornadas y que es recordado por nuestros paisanos de mayor edad como el temporal de lluvias "que se llevó los puentes" (a continuación desvelaremos el por qué), también afectó a gran parte de la Península (crecida histórica del río Tormes en Salamanca, inundaciones en Badajoz...).  En nuestra comarca, causó importantes daños y, como decíamos, especialmente en los términos de Jerte y Tornavacas. Si atendemos a las crónicas que aparecieron en aquellos momentos, resulta bien ilustrativa la publicada con fecha de 29 de diciembre de 1935 en El Debate, en la que se señalaba que:

A consecuencia del temporal de estos últimos días, los daños son de bastante consideración. La cosecha de aceituna puede considerarse perdida por completo. Los árboles frutales han sido arrancados. Especialmente los olivos [...]

Comunican de Jerte que el puente situado en la carretera de Plasencia a Barco de Ávila, en el kilómetro 36 [...], ha quedado totalmente destruido en el sitio denominado Buitres. Otro puente situado en la misma carretera [refiriéndose al de la Garganta de los Papúos], a extramuros del pueblo, ha quedado muy deteriorado, aunque no ha llegado a caer. Se ha colocado vigilancia constante para evitar que pasen los transeúntes y puedan ocasionarse desgracias.

Durante la noche del 26 el temporal de agua y viento alcanzó tal violencia, que un puente situado en el kilómetro 43 [refiriéndose al de la Garganta de Becedas] quedó a punto de derrumbarse. A través de él y con enormes precauciones, se traslada el pan al vecino pueblo de Tornavacas, que hubiera quedado incomunicado y sin posible abastecimiento de producirse el derrumbamiento. En la garganta denominada Papúos el agua ha arrancado los tubos de hierro de la conducción de la luz y el pueblo ha quedado a oscuras. Han llegado peritos a fin de proceder a reparar estas averías, pero se cree que tardarán al menos diez o doce días. Se cuenta con un repuesto de víveres por si el pueblo quedara aislado por el temporal.

En Tornavacas el temporal, en la noche del 26, produjo grandes daños en las fincas rústicas y urbanas y en la ganadería, que se elevan a más de 200.000 pesetas. Fueron derribadas varias casas, y los cascotes y ruinas interrumpen los caminos. Los puentes y alcantarillas de Plasencia a Barco de Ávila han quedado derruidos o sufren graves daños. El vecindario teme que se produzcan daños más graves si persiste el temporal. Las autoridades han adoptado las necesarias precauciones. Fuerzas de la Guardia Civil prestan servicio día y noche para acudir donde fueran requeridas. Para este lugar ha salido el gobernador de la provincia y el jefe de Obras Públicas para conocer de cerca la magnitud de los daños.

    Ya una vez pasado el temporal, se realizaba una primera valoración de los daños causados, siendo estos notables, sobre todo en las infraestructuras relacionadas con la carretera. Un balance general de sus consecuencias, que se publicaba en los primeros días de enero de 1936, decía así:

Parece que ya se ha levantado el temporal de aguas que durante tantos días ha castigado [a] esta región, ocasionando grandes daños y serias inquietudes.

La carretera del Valle, o sea la de Plasencia a Barco de Ávila, ha quedado cortada entre Cabezuela y Jerte, y entre este pueblo y Tornavacas, por destrucción de tres puentes. Jerte está, pues, incomunicado por carretera con Plasencia y con el Barco. Las autoridades provinciales, que han visto personalmente la magnitud de los daños, se esforzarán en que queden reparados con la posible urgencia.

    Tal y como nos indica esta crónica publicada en el Adelanto. Diario político de Salamanca el 5 de enero de 1936, tres puentes que habían sido construidos décadas atrás en la carretera de Plasencia a Barco de Ávila, sufrieron los efectos de las intensas lluvias de estos días (el de la Garganta de los Buitres, el de la Garganta de los Papúos y el de la Garganta de Becedas), de ahí que este temporal esté aún presente en los recuerdos de nuestros paisanos más mayores como el que "se llevó los puentes".

 

Restos del puente antiguo de la Garganta de Becedas que sufrió los efectos del temporal de diciembre de 1935.

    Esta misma noticia en prensa hacía referencia también al desbordamiento del río Jerte en Plasencia. Y es que, la crecida del río también tuvo sus efectos en la ciudad vecina, pues el 25 de diciembre inundó totalmente la zona de las huertas que existían en la Isla (algo que no había visto el guarda de dichas huertas en los "cuarenta años que lleva en dicho cargo") provocando enormes pérdidas para los hortelanos que allí sembraban. También el temporal provocó pérdidas humanas en lugares cercanos, como en la comarca de La Vera, donde un vehículo fue arrastrado por el agua. En dicho vehículo, que fue extraído "de debajo de los bloques del puente donde quedó sepultado", iban cuatro pasajeros: el Alcalde de Villanueva de la Vera y su familia.

   Además, también a inicios de 1936, desde el Ayuntamiento de Tornavacas (sesión celebrada el día 7 de enero de 1936), se solicitaba ayuda económica a otras instituciones superiores (Gobierno Civil y Diputación Provincial) para hacer frente a los daños provocados por el temporal, los cuales se elevaban "a bastante más de ciento cuarenta mil pesetas". Y es que, este había causado importantes destrozos "en las propiedades particulares así como también [en] los caminos públicos y puentes que conducen a las mismas".

    Como vemos, este temporal de lluvias dejó en mal estado importantes infraestructuras y viviendas de la comarca y, de manera especial, de ambos pueblos (Jerte y Tornavacas), con lo que agravó la delicada situación en la que, ya de por sí, vivían muchos de sus habitantes (falta de empleo para los jornaleros, escasos recursos...). Pocos meses después (julio de 1936), estalló la Guerra Civil, un acontecimiento que desgarró España y que trajo consigo el empeoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de nuestros paisanos. Pero esa ya es otra historia de la que nos ocuparemos en próximas entradas.

miércoles, 23 de octubre de 2024

PARTICIPACIÓN EN EL CONGRESO CONSOLIDACIÓN DEL LIBERALISMO EXTREMEÑO Y SU ALTERNATIVA AUTORITARIA (1833-1930)

    Los días 22 y 23 de noviembre se celebrará en Cáceres el Congreso "Consolidación del liberalismo extremeño y su alternativa autoritaria (1833-1930)", que está organizado por el Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura (GEHCEx). 

    El sábado 23 de noviembre participaré en dicho Congreso con la ponencia "La Tercera Guerra carlista en Extremadura (1872-1876) y la actividad política y propagandística del carlismo extremeño durante la Restauración".

    El programa al completo de este encuentro sobre la Historia extremeña del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, puede consultarse en las siguientes imágenes.


 

miércoles, 1 de mayo de 2024

NUEVA PUBLICACIÓN: BOINAS ROJAS: LA VOZ DEL CARLISMO EXTREMEÑO DURANTE LA GUERRA CIVIL

    En Aportes. Revista de Historia Contemporánea, publicación científica de reconocido prestigio en el ámbito de la investigación y divulgación de temas relacionados con la Historia Contemporánea española, en su primer número del año 2024 (Vol. 39, Núm. 114), se ha publicado nuestro trabajo: "Boinas Rojas: la voz del carlismo extremeño durante la Guerra Civil". El artículo se encuentra disponible para su lectura en este enlace y el número en el que ha sido publicado, en formato papel, se encuentra a la venta.

Resumen del artículo

    El presente trabajo analiza de manera integral, tanto en sus aspectos formales como en su contenido, el que fue el órgano de comunicación oficial del carlismo extremeño durante la Guerra Civil: el periódico Boinas Rojas. Semanario tradicionalista de Extremadura. Pese a su corta vida –pues fue publicado durante los primeros meses de 1937–, el estudio de este rotativo editado en Badajoz, proporciona una información muy interesante, a la par que desconocida hoy día, acerca de este movimiento político-social en la región. La actividad política y propagandística del carlismo extremeño, la participación del Requeté de Extremadura, especialmente el de la provincia de Badajoz, en la contienda civil, el papel de las otras organizaciones carlistas (Margaritas y Pelayos) del mismo espacio geográfico, así como referencias a las principales personas que escribieron en el semanario y a la realidad socio-económica de la capital pacense del momento, son aspectos que son abordados en este estudio.

domingo, 14 de abril de 2024

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XIII): EL PUENTE CIMERO EN LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DÉCADA DE 1970

    Hace pocas semanas, el investigador Pedro Emilio López Calvelo, desde Hervás, comentaba algunas inexactitudes publicadas en el Diario HOY en relación a un artículo dedicado a un suceso ocurrido en aquel municipio. Una de ellas tenía que ver con la fotografía que acompañaba al artículo, en donde se decía que era una fotografía de Hervás, cuando, en efecto, así no era.

    La fotografía es de Tornavacas. Y es, además, una fotografía inédita para muchos, del archivo fotográfico del Diario HOY, en la que se puede ver el Puente Cimero y parte de la Calle Real de Arriba.

    Llamado así por estar situado en la parte de arriba del pueblo, el Puente Cimero es uno de los monumentos señeros de la antigua villa, muy apreciado por paisanos y visitantes y cuya protección debe ser algo prioritario. Muchos son los siglos que tiene a sus espaldas ya que hasta hace pocas décadas ha sido el único puente existente dentro del núcleo de población para salvar, de un lado a otro, las aguas del río Jerte. De origen medieval -debió ser de las primeras construcciones impulsadas por los Condes de Oropesa tras declarar villa a Tornavacas, en el siglo XIV, e integrarla en su señorío-, por él pasó el séquito de Emperador Carlos V el 11 de noviembre de 1556 (siglo XVI), cuando se dirigía hacia su retiro en La Vera, y desde él, el mismo Emperador, observó a los mozos tornavaqueños pescar truchas que luego cenó. Por él también han transitado miles de cabezas de ganado a su paso por la villa, cuando la Calle Real era también vía pecuaria.

    Fue intensamente reformado en el siglo XVIII -pues así nos lo indican testimonios documentales y la inscripción que aún hoy perdura en uno de los laterales del puente- y, en tiempos ya muy recientes, más concretamente en el año de 2020, fue objeto de restauración -junto a la Puentecilla y la Picota- por parte de la Junta de Extremadura. En febrero de 2024, y contando con el visto bueno de técnicos de Patrimonio, se han rebajado unos centímetros del cemento superficial que actualmente tiene en la parte central de su firme, para así evitar el roce de los bajos de algunos vehículos.

Inscripción existente en uno de los laterales del puente que hace referencia a su reforma del siglo XVIII. "Esta obra se hizo siendo Alcalde...Año de 1727"

    La fotografía a la que dedicamos esta entrada, debe ser de los primeros años de la década de 1970, pues, como puede observarse en la misma, en la parte más baja de la calle, cercana al puente, ya están realizadas las obras de saneamiento y alcantarillado (desagües) y se están realizando en la Calle Real de Arriba. Unas obras para las que se presupuestaron 1.483.000 pesetas, adjudicadas al contratista Fermín Ibáñez Lacalle, de Malpartida de Plasencia, y que comenzaron en 1970, tal y como quedamos recogido en nuestro estudio "Tornavacas (1927-2017): 90 años de cambios y transformaciones". Estas obras, que se iniciaron primero en ambas plazas y se realizaron durante los primeros años de los 70, tuvieron como consecuencia directa la desaparición de gran parte del enrollado de la Calle Real y de ambas plazas (Iglesia y Ayuntamiento), que fueron sustituidos por cemento, y son recordadas por muchos paisanos, ya que cada vecino se encargó de retirar los rollos que estaban próximos a las puertas de sus casas.

Enrollado y caño, Calle Real de Arriba. Fotografía extraída de este mismo blog    



    Volviendo al protagonista de esta entrada, el Puente Cimero, no queremos acabar estas líneas sin señalar que es un monumento, a fin de cuentas, con siglos de historia y que ha visto pasar por él a decenas de generaciones de tornavaqueños. Una joya de nuestro patrimonio, que es nuestro deber legar, en buen estado de conservación, como así lo han hecho nuestros antepasados, a las generaciones venideras.

sábado, 6 de abril de 2024

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XII): EL PUENTE ANTIGUO DE LA GARGANTA BECEDAS

    Hay construcciones o monumentos que, desgraciadamente, bien por el desuso o por el inevitable paso del tiempo, están casi en el olvido. Una de ellas es el antiguo puente que servía para cruzar, de un lado a otro, la Garganta Becedas, situado muy cerca de lo que actualmente es el límite entre los términos municipales de Tornavacas y Jerte.

    Se trata de una obra de ingeniería verdaderamente interesante. En su construcción se utilizaron como machones (o estribos) dos rocas de grandes dimensiones existentes en el cauce de dicha garganta. Su base fue reforzada cuando, allá por los primeros años de 1900, se construyó el tramo correspondiente de la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila (actual N-110), pues así lo indican los grandes bloques rectangulares de granito visibles en la parte más baja de uno de los machones, cercana al cauce de la garganta, y que también se utilizaron en otras construcciones realizadas a principios del siglo XX asociadas a dicha carretera (muros del Puerto de Tornavacas, del puente de Cabezuela del Valle...)

Los machones del puente se apoyaron sobre las dos grandes rocas visibles, a derecha e izquierda, en la fotografía. En el medio, en el cauce de la garganta, uno de los machones ya desprendido

    Como suceso relacionado con dicho puente y que está aún bastante presente en el imaginario colectivo de los tornavaqueños, el 20 de julio de 1936, tan solo dos días después de iniciarse la Guerra Civil, este puente fue objeto de una acción de sabotaje por parte de militantes de izquierda de Tornavacas con la finalidad de impedir el paso de las tropas "nacionales" o franquistas que se dirigían desde Plasencia hacia Ávila para controlar las poblaciones de la zona a su paso. Inicialmente, el plan era volarlo por completo para evitar el tránsito de estas, pero finalmente lo que se hizo fue arrojar a la garganta algunos de sus elementos (barandillas, piedras, tablas de madera y otros de su superficie...) que impidieron, aunque por tan solo unas horas, el paso de vehículos y carruajes movidos por animales. Los tornavaqueños que inutilizaron el puente fueron arrestados, enviados presos a Plasencia y algunos de ellos no salieron de la cárcel con vida, algo de lo que nos ocuparemos, con toda la documentación que ya tenemos en nuestro haber, en entradas siguientes.

 En ambas fotografías se observa uno de los machones (el que está en dirección viniendo desde Jerte hacia Tornavacas), que aún sigue en pie sobre la roca, y el arranque del puente

    Algunos años después, este antiguo puente quedó inutilizado, al construirse uno nuevo, con algo más de anchura, que es por donde ha pasado el tráfico de la actual N-110 hasta la construcción de otro más nuevo hace poco más de una década.

    Transcurrido ya cerca de un siglo de aquel suceso ocurrido en la Guerra Civil, uno de los machones, desde hace años, se encuentra desprendido de una de las rocas, a causa de las frecuentes crecidas de la garganta, y caído en medio del cauce de la misma. Y, a lo que queda de aquel viejo puente que sirvió de tránsito a viajantes, a carruajes y a los primeros (pocos) automóviles que circularon por aquella carretera, solamente le acompaña el arrullar incesante de las aguas de la garganta y lo recuerda el nombre del paraje que se sitúa a sus alrededores.

Referencia al paraje del Puente Becedas durante los tiempos de la II República (1933). Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, 25/03/1933

jueves, 28 de marzo de 2024

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XI): EL ACCIDENTE DEL AVIÓN ALEMÁN EN EL CALVITERO EN 1937 (I)

    La Guerra Civil de 1936 a 1939, un conflicto que tuvo para España unas consecuencias devastadoras (elevado número de pérdidas de vidas humanas, destrucción material...), no pasó desapercibida en el Valle del Jerte. 

    En nuestra comarca no se produjeron acciones de guerra considerables, al quedar la práctica totalidad de la misma, en los primeros compases del conflicto, bajo el control de las fuerzas del bando sublevado el 18 de julio de 1936 y encabezadas por Franco. Ello fue debido a la acción de los falangistas locales y de las fuerzas armadas que se posicionaron del lado de Franco (parte de la Guardia Civil y del Ejército), que en pocos días auparon a las instituciones locales a personas afectas al nuevo Estado que pretendían implantar.

    Pero sí es necesario destacar que la guerra sí se dejó sentir en otros aspectos. Por ejemplo, en el ir y venir de convoyes militares por la entonces carretera de Plasencia a El Barco de Ávila, en el sabotaje de algunas infraestructuras de la comarca por parte de personas que militaban en diferentes partidos o sindicatos de izquierdas (como el caso del puente de la Garganta de Becedas), en los ciertos conatos de resistencia que se dieron en diversas localidades o, siendo esta la más trágica, en los paisanos que perdieron su vida combatiendo en el frente (en ambos bandos) y en la violencia practicada (asesinatos o encarcelamientos) por las fuerzas sublevadas en julio del 36 sobre personas de izquierda de nuestra comarca, algo de lo que aún queda mucho por conocer, pero que ha sido un tema estudiado muy recientemente por el ya fallecido profesor Fernando Flores del Manzano, cabezueleño al que mucho debemos en el conocimiento de la Historia de nuestra comarca. En su trabajo "Episodios represivos en el Valle del Jerte durante la Guerra Civil (1936-1939)" (páginas 381-406), que ha sido publicado a finales de 2023 y cuya lectura recomendamos, se tratan estos pormenores.

    Realizada esta contextualización inicial, el hecho que protagoniza esta entrada está directamente relacionado con la Guerra Civil y con ese ir y venir de fuerzas militares que en ella participaron desempeñando diferentes funciones. El bando encabezado por el general Franco, que se levantó en armas el 18 de julio de 1936, no estuvo solo en la guerra que inició contra el Gobierno de la República. Y es que, pasadas ya varias décadas de la finalización del conflicto, diversas investigaciones han demostrado, con datos objetivos e irrefutables, que el bando de Franco contó con el apoyo económico, militar y logístico de la Alemania de Adolf Hitler y de la Italia de Benito Mussolini (al igual que la República contó con el apoyo de la U.R.S.S. de Stalin). Fue, por tanto, una guerra civil ocurrida en España pero que tuvo amplias implicaciones y repercusiones internacionales.

    Por parte de la Alemania nazi, entre otros recursos, el régimen de Hitler envió a España, para auxiliar al bando de Franco, cientos de aviones militares. La famosa Legión Cóndor, que protagonizó bombardeos como el de Guernica (abril de 1937), tuvo importancia, a nivel militar, por las operaciones realizadas. De esos aviones alemanes llegados hasta España que surcaron nuestros cielos, ciudades, pueblos y campos, muchos cumplieron con la misión que tenían encomendada, pero decenas de ellos tuvieron siniestros y sus tripulantes perdieron la vida.

    Y así sucedió en el acontecimiento al que dedicamos esta entrada. Por informaciones ya publicadas por Esther Sánchez Calle, Cronista Oficial de Plasencia, en el boletín digital Trazos, y por el investigador hervasense Pedro Emilio López Calvelo, sabemos que un avión alemán, Junker, cuando realizaba un servicio de transporte de correo, se estrelló en las inmediaciones del Calvitero, el punto más alto de Extremadura, el 16 de enero de 1937. 

Modelo de Junker protagonista del siniestro


     Días después de ocurrir el suceso y ya teniendo constancia de ello las autoridades, desde el Puesto de la Guardia Civil de Jerte, con fecha 29 de enero, se circulaba un oficio, firmado por el Capitán Higinio Gómez Franco, en el que se prohibía terminantemente subir a la zona del Calvitero a ninguna persona, desde ningún pueblo, "que no sea [de] la Comisión encargada de este servicio en el pueblo de Jerte", que era la única autorizada para iniciar, desde aquel pueblo, las labores de búsqueda. Además, puntualizaba que se estaban esperando órdenes del "alto mando" para recuperar los restos del avión siniestrado así como a sus tripulantes. 

Circular emitida desde Jerte. 29 de enero de 1937. Archivo Municipal de Tornavacas

    Esta prohibición de subir a la zona del siniestro se siguió circulando, en repetidas ocasiones, durante los meses posteriores al siniestro, pues con fecha 16 de febrero, también desde Jerte, el mismo Capitán de la Guardia Civil, Higinio Gómez Franco, informaba al Ayuntamiento de Tornavacas que se había recibido una orden de "que ninguna persona suba a la Sierra y Pico denominado "CALVITERO", sitio "REGAJO DE LAS VACAS", donde se hallan los restos de un Aparato trimotor Junkers del desgraciado accidente de aviación ocurrido el día 17 del próximo pasado mes de enero", tal y como observamos en el documento que aparece debajo de estas líneas y que hemos localizado en el Archivo Municipal de Tornavacas. Además, se ordenaba hacer pública, mediante bando, esta orden "para que por nadie pueda alegarse ignorancia de lo dispuesto, ya que los restos del Aparato están bajo la custodia y protección de la Falange Local de Jerte desde que ocurrió referido accidente".

Circular emitida desde Jerte. 16 de febrero de 1937. Archivo Municipal de Tornavacas

    Un documento muy similar al anterior en cuanto a su contenido, emitido desde la Jefatura Local de Falange de Jerte, también ha sido hallado por el investigador López Calvelo, ya fechado el 8 junio de 1937, en sus búsquedas en el Archivo Municipal de Hervás. Este documento también se halla en el Archivo Municipal de Tornavacas y viene a ser muy similar, en su contenido, a la orden emitida desde Jerte en febrero de 1937. En esta nueva circular, firmada por el Jefe Local interino de Falange de Jerte, Rodrigo Cepeda, en el que se señala que la fecha del accidente fue el día 16 de enero, se reiteraba la absoluta prohibición de acceder a los sitios mencionados en la circular anterior. A tal fin, instaba a las autoridades a "tomar las medidas y dar las órdenes oportunas para que ninguna persona y bajo ningún pretexto se permita ir a los lugares indicados sin la autorización de esta Organización local". Y la advertencia que lanzaba a quien incumpliera y/o desoyera esta orden era contundente, señalando que los "contraventores de estas órdenes serán detenidos y puestos a disposición de la Autoridad Militar". Así pues, el mensaje que se enviaba a la población era muy claro: nadie, sin contar con el permiso expreso de la Falange Local de Jerte o del Alto mando militar, se debía aventurar a ir a la zona en donde había ocurrido el siniestro.

Circular emitida desde la Falange Local de Jerte. 8 de junio de 1937. Archivo Municipal de Tornavacas

    Siguiendo con la reconstrucción de lo sucedido en los meses posteriores, Pedro Emilio López Calvelo proporciona un documento muy interesante, en el que se informaba que el 6 de agosto de 1937, un guía de veraneantes de Hervás que subió a la sierra acompañando a unos excursionistas, declaraba que:

"al llegar al sitio denominado El Torreón el exponente encontró a una distancia de doscientos metros del lugar precitado los restos de un aparato de aviación cogiendo el que suscribe un tubo de hierro gravado con la marca Junker y la cifra 11, 1 kilogramos  y número 1.677 y fecha 11-1-36 que entrega en este acto manifestando igualmente había cables y demás restos esparcidos por el suelo"

    Meses después del suceso, por tanto, se encontraban los primeros restos del avión siniestrado, que se enviaron inmediatamente al Gobierno Militar de Cáceres, pues esta institución así lo había solicitado. En cuanto a sus tripulantes, que eran seis y cuyos nombres conocemos también gracias a las indagaciones de López Calvelo, debieron morir en el lugar, no ya debido al impacto sino de frío, pues las condiciones meteorológicas de ese invierno fueron muy rigurosas, encontrándose el lugar completo de nieve y con temperaturas bajo 0º. En enero de 1937, guiándonos por los testimonios orales de algunos paisanos tornavaqueños ya recogidos hace tiempo que nos relataron las condiciones meteorológicas que recordaban de aquellos días (o que habían escuchado contar a sus mayores), se dieron varias jornadas de densas nieblas que impedían tener una visibilidad adecuada, siendo este, muy seguramente, el principal motivo que desencadenó el accidente del avión. Estos mismos testimonios orales también recordaban haber escuchado que los cuerpos de los alemanes fueron hallados, ya sin vida ("muertos de frío" o "congelados"), en el lugar del siniestro.

    En Tornavacas y Jerte este hecho ha sido siempre muy recordado y aún perdura en la memoria y recuerdos de no pocos paisanos, pues varios vecinos de ambos pueblos hicieron batidas por la sierra para ayudar a ubicar el lugar exacto del siniestro y para localizar los restos del avión. Por los testimonios orales, sabemos que en Jerte fueron custodiados también varios fragmentos del avión que fueron bajados, hasta allí, desde la sierra. Allí fueron trasladados también los cuerpos, ya sin vida, de los alemanes. Pasado ya un tiempo del suceso, paisanos de Jerte y Tornavacas siguieron subiendo a la zona del accidente y encontrando chapas, pequeños restos y otros efectos del avión y de sus tripulantes, conservándose algunos, hasta tiempos muy recientes, en domicilios particulares. Testimonios de paisanos que tenían ganado por la zona (cabras, vacas...) o que habitualmente la frecuentaban, también recuerdan haber visto algunos pequeños restos del aparato hasta tiempos bastantes recientes (década de 1960 y 1970).

Alrededores del Calvitero/El Torreón. Agosto de 2023.

    Por la investigación de López Calvelo, en donde cita un libro sobre la Historia de Béjar, sabemos que, al menos, otros dos aviones alemanes se estrellaron en otros lugares de la Sierra de Gredos también durante la Guerra Civil, aunque en los términos de localidades ya salmantinas, próximas a Tornavacas: La Hoya y Cantalgallo. En esta publicación que aborda la historia bejarana, es donde se cita el modelo de avión Junker (JU-52) que se estrelló en el Calvitero  y cuya imagen puede observarse en la parte superior de los párrafos anteriores.

    Pero esta historia no acaba aquí, sino que 20 años después del accidente, en agosto de 1957, ya en un tiempo lejano a la guerra pero en el que el suceso aún seguía muy presente en la memoria colectiva, se celebró un acto-homenaje, en memoria de los aviadores que perdieron allí la vida, en el mismo lugar en el que sucedió el siniestro: el Calvitero. Pero esa ya es otra historia, directamente relacionada con la Historia más reciente de Tornavacas, de la que nos ocuparemos en posteriores entradas.

Nota: agradecemos los testimonios orales aportados por Luis Pérez Cepeda, Luis Buezas Rodríguez (vecinos de Jerte) y Felipa Cruz Jiménez (Q.E.P.D.), Marco A. Benito y Carmen García (de Tornavacas), muy valiosos para conocer con mayor detalle este suceso.