En
una entrada anterior, en la que tratamos la romería que, durante siglos, se celebraba cada 1 de mayo en la ermita de San Martín y sus alrededores, ya avanzábamos
la importancia que tienen otros dos
días de mayo dentro del calendario
festivo de Tornavacas: el día 2,
cuando se celebra la “Noche del Fuego” y
el día 3, cuando tiene lugar la romería al paraje conocido como el de la Cruz
de Santa Bárbara.
Detallar los orígenes históricos de la “Noche
del Fuego” es tarea casi imposible, pues no disponemos de información
escrita que nos indique que dicha festividad comenzara en una fecha
determinada. Pero lo que sí podemos afirmar sin ningún género de dudas es que
esta fiesta, con gran arraigo entre
la población, en la que las calles y
plazas de Tornavacas se llenan de grandes hogueras, tiene unas raíces que nos transportan a tiempos muy remotos y es muy probable
que lleve siglos realizándose. Y es
que, esta fiesta posee elementos que ya eran propios en las celebraciones paganas de tiempos
anteriores al nacimiento del cristianismo, habituales y muy extendidas desde
hace miles de años. La principal
interpretación que se hace de esta fiesta –que siempre se ha hecho, según
nuestros mayores–, es que se trata de una ceremonia
de purificación, de quemar lo malo y dejar atrás lo pasado (el invierno)
para así dar la bienvenida al tiempo de las cosechas. En otras palabras, es
como si fuera una “Noche de San Juan” anticipada.
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| Cartel promocional de la "Noche del Fuego", 2 de mayo de 1990. Archivo parroquial de Tornavacas. |
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| Hoguera de la Puentecilla. 2 de mayo de 2026. |
Esta
explicación se ve reforzada por el hecho de que, hasta hace bastante poco, era
usual ver en las hogueras de Tornavacas muebles,
sillas y otros enseres y objetos considerados como “viejos”, que los tornavaqueños depositaban en ellas.
Sea
su origen uno u otro, lo que es indudable es que esta festividad hunde sus raíces
en tiempos remotos y que, sin duda, esta “Noche del Fuego” tiene esa función purificadora, siendo también la última fiesta de la primavera más
destacada antes de dar paso a la temporada de mayor trabajo en el campo: la de
la recolección.
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| Artículo divulgativo publicado en 1988, sobre la "Noche de las hogueras", escrito por el profesor Fernando Flores del Manzano, quien nos arrojó luz sobre muchos capítulos históricos de Tornavacas. Diario HOY, 01/05/1988. |
Lo
que no sigue faltando en las hogueras de Tornavacas, en donde arden troncos y raíces de castaños, cerezos y otros árboles frutales que los tornavaqueños traen para la ocasión
de los alrededores del municipio, es el símbolo que reinterpretó y cristianizó
esta festividad de orígenes ancestrales
y paganos: la Cruz, un elemento
que relaciona directamente esta festividad con la romería que se celebra el posterior 3 de mayo en el paraje
conocido como la Cruz de Santa Bárbara.
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| Hoguera de la Plaza de la Iglesia con la Cruz. 2 de mayo de 2025. |
Este
día, los tornavaqueños acuden en masa a dicho paraje. ¿Y por qué este lugar y
no otro de los tantos que hay en Tornavacas? Pues, aparte de ser un sitio
propicio para ello, con collados y zonas descansadas para el recreo, una de las
principales razones la encontramos en la proximidad al mismo de la antigua ermita medieval dedicada a Santa Bárbara, hoy ya desaparecida.
El
paraje donde se celebra la romería es un lugar muy importante para entender el pasado más remoto de Tornavacas. Basta con observar su ubicación privilegiada, desde la cual
se domina, con la vista, todo el Valle del Jerte. Aún es mucho lo que queda por
conocer de este paraje, en donde casi con total seguridad existieron asentamientos previos a la fundación de
la propia Tornavacas, pues se ubica un entorno
en el que no faltan los recursos
naturales necesarios para el desarrollo de la vida. Del mismo modo, es un
lugar que siempre ha contado con una mística
especial, pues entre nuestros mayores aún quedan testimonios –recibidos de
generaciones anteriores– que nos indican que tanto la ermita como la antigua
Cruz de madera existente, se construyeron en esta zona por ser este un lugar
frecuentado para la práctica de reuniones y/o rituales que estaban al margen de
la doctrina católica.
Un
poco más abajo de donde, actualmente, se sitúa la Cruz, se ubican las ruinas de la que fue la ermita de Santa Bárbara. Una vez
desaparecida esta, en su recuerdo, un poco más arriba de su ubicación original,
se instaló una Cruz de madera (que
actualmente ya no existe). Dicha ermita, por su localización, tenía una función especial: proteger a Tornavacas y
a sus campos de las tormentas, especialmente de las
procedentes de la vecina comarca de La Vera, siempre muy temidas. En la memoria
colectiva de nuestros mayores, aún sigue presente la breve oración religiosa
que alude a Santa Bárbara como protectora de las tormentas y la costumbre de
quemar mirra bendecida en las puertas para ahuyentarlas.
Además,
no faltan aún testimonios orales que, como ya hemos avanzado, nos indican que
dicha ermita de Santa Bárbara también tenía la función de cristianizar un
espacio en el que podrían ser frecuentes prácticas alejadas de la doctrina
católica.
Esta
ermita es muy probable que se construyera a finales de la Edad Media (siglo
XV). Según la información contenida en el famoso Diccionario de Tomás López
(finales del siglo XVIII), dicha ermita se situaba
“en un alto, frente a la misma yglesia parroquial, como dos tiros de bala de
distancia de la villa”. Unos años antes, en las respuestas enviadas desde la
entonces villa de Tornavacas para el Interrogatorio elaborado por la Real
Audiencia de Extremadura, en el año de 1791, se indicaba que en la misma se
celebraba “misa el segundo día de
pascua de pentecostés” y a ella acudían este mismo día, también en romería, los tornavaqueños.
Como
así sucedió con las otras tres ermitas de Tornavacas hoy ya desaparecidas o en
ruinas (la de los Santos Mártires, la de Santa María y la de San Martín), debió
de comenzar su declive y posterior desaparición a causa de los
rigores que tuvieron lugar en el siglo
XIX (guerras, inseguridad, falta de personas y de recursos para su
mantenimiento, dejadez de los párrocos…), que perjudicaron la conservación y
mantenimiento de este tipo de edificios religiosos. Aunque hoy no queden más
que unos pocos restos de esta ermita, en forma de ruinas, su nombre sí ha quedado en la toponimia
de los alrededores del lugar en que
se ubicaba (corrales de Santa Bárbara, prados de Santa Bárbara o el propio
paraje de la Cruz).
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| Restos de uno de los muros de la ermita de Santa Bárbara |
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| Vista de la Iglesia desde la ermita |
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| Imagen de Santa Bárbara, recientemente restaurada, que muy probablemente procede de esta ermita. Es una talla de finales del siglo XV de gran valor histórico-artístico. Imagen cedida por nuestro párroco, D. Ovidio Delgado Alonso. |
Conocidos
algunos pormenores sobre esta ermita –a la cual dedicaremos una entrada en
exclusiva para profundizar en ella–, ahora nos debemos preguntar: ¿cuál fue el origen de celebrar cada 3 de mayo la romería a este paraje conocido como la Cruz de Santa Bárbara? Dado que en las descripciones del siglo
XVIII (Interrogatorio de la Real Audiencia, Diccionario de Tomás López…) aún no
se hace referencia a esta romería, creemos que a raíz de entrar en estado de
abandono, durante la segunda mitad del siglo XIX, la ermita de San Martín y de
dejarse de hacer la romería que allí se celebraba, cada año, el 1 de mayo, los
tornavaqueños, con el paso de los años, recuperaron la tradición de salir en
romería, en esta ocasión en el paraje en el que actualmente se celebra. Además,
tanto desde los inicios de la romería a la Cruz como ahora, el día 3 tenía y tiene un significado especial: ser el día
posterior a la “Noche del Fuego” y celebrarse este día, dentro del calendario
católico, la festividad de la Invención de la Santa Cruz.
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| Vista del emplazamiento actual de la Cruz. Octubre de 2023. |
El
día de la Cruz, en lo simbólico, representa también un acto de convivencia y de disfrute antes de dar inicio a la temporada de la recolección de
las cosechas, por las cuales también
se pide en el acto religioso que se celebra en el paraje en donde se desarrolla
la romería y desde el cual, como decíamos, se domina todo el pueblo y la
práctica totalidad del valle.
En
resumen, estas dos singulares
tradiciones tornavaqueñas, ambas de origen incierto y remoto pero con mucho
arraigo entre la población, sin duda están actualmente
ligadas con la celebración de la Invención de la Santa Cruz. Por tanto, hoy día también
tienen ese componente religioso,
aspecto presente en otras muchas fiestas ancestrales de la geografía española
que se celebran en estas fechas (“Cruces de Mayo”) que el cristianismo hizo
suyas, reinterpretándolas, para darlas un nuevo significado en base a sus
creencias y ritos.
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Nota: Para conocer la
importancia que estas fiestas tienen para Tornavacas y el arraigo que tienen
entre su población, recomendamos la lectura del excelente artículo escrito por
nuestro paisano Virgilio Cobos, titulado “Tornavacas
la magia del fuego y la Romería de la Cruz”.