En esta nueva entrada viajamos casi un siglo atrás para hablar de algo que ya entonces, como ahora, preocupaba a los productores de cereza del Jerte: las enfermedades y plagas que afectaban al cerezo.
Si bien en anteriores escritos ya hemos hecho referencia, de manera general, a algunas de ellas, en esta ocasión nos detenemos en los años correspondientes a la II República (1931-1936) para conocer con mayor detalle cómo se hacían frente a estas amenazas que podían dejar inservibles, para su comercialización, miles de kilos de cerezas.
En la II República, periodo histórico comprendido entre el 14 de abril de 1931 y el 18 de julio de 1936, la cereza ya era una actividad representativa en la economía familiar de no pocos habitantes de algunos de los pueblos del valle. Cabezuela del Valle y Navaconcejo concentraban la mayor parte de la producción, que ya era exportada no solamente a mercados próximos (como Plasencia) sino también a importantes plazas comerciales como Madrid, Salamanca o Sevilla. Y ya también en otras poblaciones de la comarca, aunque en menor volumen, proporcionaba ciertos ingresos a no pocas familias. Aunque de estas cuestiones hablaremos con mucho más detalle en próximos escritos, en aquella época, la comercialización de la cereza se hacía a través, casi exclusivamente, del sistema de asentadores, mientras que otra parte de la producción se la quedaban compradores que venían expresamente al valle a adquirir la fruta.
Pero volviendo ya al tema central que protagoniza esta nueva entrada, como el cerezo es un árbol que precisa de no pocos cuidados, durante estos años, por parte de instituciones impulsadas y reforzadas por el Gobierno de la II República, ya se acometieron algunas campañas específicas para minimizar el efecto de ciertas enfermedades y plagas que afectaban a este árbol, ya presente en la comarca desde siglos atrás. Conviene puntualizar que estos tratamientos nada tienen que ver con los intensivos actuales, pues se disponían de escasos productos y recursos, pero sí se llevaron a cabo actuaciones específicas para tratar de combatir algunas de ellas. Veamos algunos ejemplos que así lo demuestran.
En el año de 1933, en la memoria elaborada por el Servicio Fitopatológico Agrícola -dependiente del Ministerio de Agricultura- que recogía los trabajos llevados a cabo por la Sección Agronómica de Cáceres, se indicaba que en la zona del Jerte se habían observado diversos insectos que afectaban a sus frutales. En ella se señalaba, además, que, en el conjunto de la provincia, se estimaba que había unos 270.000 frutales, "siendo el cerezo el de más importancia". Aparte de mencionarse otros espacios de la provincia cacereña, ya se decía que "los términos de Navaconcejo, Cabezuela del Valle, Jerte y Tornavacas (cuenca del Jerte) [...] son eminentemente productores de frutas que, en parte, se exportan al Extranjero". Y entre los insectos que atacaban a estos frutales, se detallaban los siguientes, que eran: "Aglaope infausta L., Cydia pomonella l., Nymia phaeorrhoea l., Rhagoletis cerasi L., Ceroplastes rusci L., y Chrysomphalus dictiospermi Morg.".
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| Pulverizador empleado en la década de 1930 en el tratamiento de frutales. Fuente: Galería de lo antiguo |
En 1934, también por parte de este Servicio Fitopatológico Agrícola, se siguió actuando sobre estas enfermedades y plagas. Así, por ejemplo, las dos principales plagas que afectaban entonces a una buena parte de los cerezos del Jerte, eran la Aglaope infausta (oruga), que se encontraba en numerosos cerezos del término de Cabezuela y, sobre todo, la Rhagoletis cerasi (gusano de las cerezas), bastante extendida por los términos de Cabezuela y de Jerte.
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| Principales plagas observadas en los frutales de la provincia de Cáceres que quedaron recogidas en la Memoria del Servicio Fitopatológico Agrícola. Año de 1934. |
Por este motivo, el Servicio Agronómico de Cáceres, en aquella campaña realizada en el año de 1934, proporcionó algunos productos y materiales a los agricultores para que estos realizaran tratamientos por su cuenta. En Tornavacas, Jerte, Cabezuela y Navaconcejo, se instalaron miles de mosqueros de vidrio, con el objetivo de atraer en ellos a la mosca que, con su picadura, provocaba la podredumbre de las cerezas.
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| Productos y material facilitado a los agricultores para que ellos mismos aplicaran los tratamientos. Memoria del Servicio Fitopatológico Agrícola. Año de 1934. |
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| Pulverizador de mano empleado habitualmente durante las décadas de 1930 y 1940 para aplicar tratamientos. Fuente: Todocolección |
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| Mosquero de vidrio que se colocaba en los cerezos para atraer a la mosca. Fuente: Todocolección |
En 1935, Miguel Benlloch y Francisco Domínguez, reconocidos ingenieros agrónomos de la Estación Central de Fitopatología Agrícola (Madrid), realizaron un trabajo de campo en varias poblaciones del valle con objeto de observar las plagas que afectaban a los cerezos y aplicar los tratamientos correspondientes. Esta intervención, así como sus resultados, fue expuesta en el VI Congreso Internacional de Entomología, celebrado en el Museo de Ciencias Naturales (Madrid) en septiembre de aquel año. Como puede verse en el siguiente extracto de su participación en dicho Congreso, la intervención de campo se llevó a cabo durante varios días de los meses de junio y julio de 1935. En ella, utilizaron mosqueros de vidrio en los que depositaron varios productos (disolución acuosa de vinagre, jabón líquido amoniacal -denominado como "Clensel"-, amoniaco o fluoruro amónico, entre otros) para atraer a ellos a la mosca, que principalmente estaba afectando a las variedades "ambruneses, pico colorado y pico negro", tal y como ellos especificaban en su trabajo en base a la observación practicada.
Y en 1936, también desde el Servicio Agronómico provincial, se siguió tratando principalmente la Rhagoletis cerasi (mosca de las cerezas), llevando a cabo diferentes intervenciones de campo e instalando más de 10.000 mosqueros de vidrio, los cuales contenían algunos de los productos ya mencionados ("clensel" y amoniaco). Además, desde ese Servicio, como ya se hizo en la campaña de 1934, se volvió a entregar a los agricultores una serie de productos y materiales para que, ellos mismos, aplicaran los tratamientos con el objetivo de aplacar esta plaga.
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| Trabajo de campo llevado a cabo en diferentes poblaciones del valle. Memoria del Servicio Fitopatológico Agrícola del año 1935 y periodo 1936-1939. |
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| Productos y material facilitado a los agricultores para que ellos mismos aplicaran los tratamientos. Memoria del Servicio Fitopatológico Agrícola del año 1935 y periodo 1936-1939. |
| Sulfatadora de cobre que habitualmente se utilizaba en la década de 1930 en tratamientos a los frutales. Fuente: Todocolección |
Una vez que ya prácticamente había finalizado la campaña de 1936, en los primeros días de la segunda quincena del mes de julio, dio comienzo una larga y cruenta Guerra Civil, un trágico acontecimiento de nuestra Historia más reciente que también afectó de lleno a la cereza del Jerte -especialmente en sus periodos de recolección- como ya hemos analizado en anteriores entradas y seguiremos haciéndolo en próximas.
Hasta pronto.






















