jueves, 10 de septiembre de 2026

HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE (V): LA CEREZA DE NAVACONCEJO EN LA I FERIA INTERNACIONAL DEL CAMPO (AÑO DE 1953)

    En entradas anteriores hemos quedado constancia de la importancia que ya tenía la cereza, en la primera mitad del siglo XX, en la economía familiar de algunas localidades del Jerte, tales como Cabezuela del Valle, Jerte o Navaconcejo.

    En esta última población, ya conocemos también que allá por los años de la Guerra Civil, en 1937, se fundó, por iniciativa de la Hermandad Sindical local -organización dependiente de Falange Española Tradicionalista y de la J.O.N.S.-, un almacén para la venta de frutas, en el cual la cereza era uno de los principales frutos que desde él se recogían y comercializaban.

    A lo largo de la difícil década de 1940, la producción de cerezas fue en aumento, especialmente en esta localidad, y en la entrada de hoy, nos detenemos en el año de 1953, en el cual el citado almacén de frutas de Navaconcejo -ya como cooperativa- estuvo presente en un evento agrícola de primer orden: la I Feria Internacional del Campo, celebrada en la Casa de Campo de Madrid entre mayo y junio del citado año. Allí, en el pabellón de la provincia de Cáceres, la ya conocida como cooperativa del Campo tuvo instalado un "stand", en el que se expusieron algunos kilos de cerezas, diferentes enseres relacionados con esta fruta (cajas de madera, jaulas o cestas, entre otros) así como un gran cartel en el que se podía leer la siguiente frase: "Navaconcejo produce la mejor cereza de España".

"Stand" de la Cooperativa del Campo de Navaconcejo en la I Feria Internacional del Campo. Arriba, 04/06/1953.

    Por las crónicas de aquel momento, conocemos con bastante detalle cómo fueron los pormenores de la participación de dicha cooperativa en la Feria así como las principales características de la misma (asociados, producción, comercialización...). Por una parte, en el órgano de comunicación oficial del régimen, el diario Arriba, se recogía la siguiente crónica que, por su interés, reproducimos a continuación: 

El diario dedicaba media página a esta crónica, que comenzaba con este titular y encabezado. Arriba, 04/06/1953.

"Por estas tierras de Navaconcejo, en la provincia de Cáceres, se recoge, sin duda alguna, la cereza más sabrosa de España. Los cultivadores de este fruto, a través de la Hermandad Sindical Mixta de Labradores y Ganaderos, fundaron hace quince años el almacén sindical de frutas, cuyos resultados no han podido ser más óptimos, ya que la cereza de Navaconcejo va abriéndose mercados cada día con más profusión y sus índices de exportación aseguran para esta producción un espléndido porvenir.

La Cooperativa tiene un hermoso «stand» en el pabellón de Cáceres, visitadísimo por todos los que recorren la I Feria Internacional del Campo.

Allí, en atrayentes cajas, se venden las cerezas famosas que este grupo de entusiastas cultivadores va extendiendo por todos los mercados.

Un detalle de la importancia de esta producción nos lo da el total de fruta vendida durante el año 1952 en almacén y Madrid, Sevilla, Palencia, Barcelona y Salamanca, principales mercados consumidores.

Un millón trescientos noventa y un mil cuarenta y ocho kilogramos [1.391.048 kg.], valorados en más de cuatro millones seiscientas mil pesetas [4.600.000], es el volumen de venta durante el referido año. Teniendo en cuenta la fruta averiada y las lógicas mermas, el número de kilogramos de cereza sube a un total de 1.405.257. 

Los 200 productores asociados en 1938 se han convertido en 369 en el año 1952; los kilogramos de fruta, cuyos datos para el año 1952 damos anteriormente, fueron en el referido 1938 sólo 702.364, mientras que la cantidad de pesetas obtenidas ha subido de 492.577,40 a 4.645.890,02, cifra importante, teniendo en cuenta la economía del Municipio.

Todo ello gracias, repetimos, a la energía de unos hombres que, asociándose en régimen de cooperativa, han logrado la independencia económica y la solvencia comercial y que pueden simbolizar el afán de trabajo y laboriosidad que informan al productor del campo español. 

    Por otra parte, el rotativo Cáceres. Semanario de información general, también se hizo eco de la participación de la Cooperativa de Navaconcejo en la citada I Feria y, además, en su crónica, dibujaba con bastante detalle cómo era esa localidad a principios de la década de 1950. Por el interés que también tiene el artículo publicado en este semanario provincial, lo reproducimos, al completo, a continuación:

Titular y encabezado aparecido en Cáceres. Semanario de información general, 01/06/1953

"Navaconcejo, pueblo de 2.600 habitantes, con categoría milenaria [sic] de Villa, está enclavado en la margen derecha del río Jerte, a 30 kilómetros de Plasencia, con carretera de mucha circulación y que enlaza con el Barco de Ávila, central telefónica, y servicio de autobuses mañana y tarde con Plasencia y Barco de Ávila.

Su industria consiste en tres almazaras, con las instalaciones más modernas y perfeccionadas para la elaboración de aceite, central eléctrica, panadería mecánica, varios molinos para pimentón y piensos, almacén de aceitunas verdes, taller mecánico, otros de ebanistería y muebles.

También tiene centros de recreo, salas de baile y cine.

Su riqueza agrícola es por orden de su importancia económica: frutales, principalmente cereza, olivos, castaños, pasos [sic] y huertas, cultivándose en esta última patatas, leguminosas, tabaco, algodón, pimiento para pimentón y toda clase de hortaliza, pudiéndose decir que en su término municipal se adaptan toda clase de cultivos excepto cereales.

Aparte de todos los servicios dependientes del Estado y Municipales que están muy bien dotados, sus aspiraciones más inmediatas son, la inauguración del Centro Rural de Higiene y casa de Médico que ya está construida, la traída de aguas, cuya fuente ya tiene comprada el Municipio, la construcción de un Grupo de 38 viviendas protegidas y edificio de Falange y Almacenes Sindicales a través de la Obra Sindical del Hogar, cuya subasta de obras está anunciada y la construcción de un puente.

La Cooperativa de Navaconcejo tiene instalado en la Feria Internacional del Campo un Stand, donde se exhiben sus célebres cerezas.

Para que el lector pueda hacerse una idea de la producción de esta fruta, tan codiciada en España, basta decir que 369 personas se dedican a la explotación de la misma, habiéndose obtenido, el pasado año, en aquella localidad, kilogramos 1.405.257, con una recaudación de 4.645.890,20 pesetas. De ellos 816.889 kgs., fueron vendidos en Madrid por un valor de 2.643.328,70 pesetas; 244.740 kgs. en Sevilla, por 849.477,35 pesetas, siguiendo en importación [sic] los mercados de Palencia, Barcelona y Salamanca.

    Así pues, a través de estas dos interesantes referencias aparecidas en la prensa de aquellos momentos, vemos que la cereza del Jerte -y en este caso concreto, especialmente la de Navaconcejo-, no solamente era una fruta que proporcionaba ingresos para el sustento de cientos de familias del valle, sino que, también, ya era bien conocida en todo el país e incluso fuera de nuestras fronteras.

    A lo largo de la década de 1950, la producción cerecera fue progresivamente incrementándose, no solamente en Navaconcejo, sino también en otras poblaciones de la comarca. Pero eso ya es otra historia que desarrollaremos en próximas entradas.

Hasta pronto. 

domingo, 30 de agosto de 2026

HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE (IV): LA DESTACADA PRODUCCIÓN DE CEREZA EN CABEZUELA DEL VALLE. AÑO DE 1951.

    En anteriores entradas de HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE hemos comprobado cómo la cereza ya era, en las décadas anteriores a 1950, un fruto representativo en la economía familiar de poblaciones como Cabezuela del Valle o Navaconcejo.

    En esta nueva entrada, nos vamos a detener en la importancia que esta fruta ya tenía en la economía local de Cabezuela del Valle a principios de 1950, cuando ya comenzaban a dejarse atrás los años más difíciles de la posguerra. Para ello, vamos a analizar un artículo publicado en el entonces Extremadura. Diario de la Acción Católica diocesana (hoy El Periódico Extremadura), en su número correspondiente al 27 de junio de 1951 y firmado por F. H. Castanedo, en el que se hablaba, con todo detalle, de la producción de la cereza en esta localidad.

    Dado el enorme interés del contenido de este artículo, decidimos reproducirlo al completo a continuación, pues en él se informaba, con todo detalle, de cuestiones de gran relevancia: del número de kilos aproximado que se recolectaba, de las variedades, de los ingresos...así como de otros aspectos relacionados con aquella producción cerecera de principios de la década de 1950. Estos interesantes datos fueron aportados por varios vecinos de Cabezuela que conocían muy bien la realidad cerecera de aquel entonces, como eran: David Herrero, Luis Barbosa, Segundo y Hermógenes Laso.

    El artículo, en cuyo encabezado aún observamos la referencia tradicional con la que se ha denominado al valle durante siglos (Valle de Plasencia), decía así:

Encabezado y subtítulos del artículo publicado en Extremadura. Diario de la Acción Católica diocesana, 21/06/1951.

"Todos los días por esta época, comienza a descargar en el madrileño mercado de Legazpi una gran caravana de camiones, cargados de cajas o jaulas de cerezas. Los enormes vehículos, auténticos «expresos de la cereza», hacen todas las jornadas para transportar este fruto la ruta de Madrid-Valle de Plasencia. Este valle es un auténtico vergel de cerezos, único por su extensión, belleza y calidad de productos en Europa.

Y, en servicio de información, acabamos de efectuar, en uno de esos «expresos de la cereza», el viaje rendido, al fin, en Cabezuela del Valle, primer pueblo de esta insuperable zona cerecera española.

Ahora, en concejo abierto, rodeado por los principales rectores de esta técnica agrícola, señores David Herrero, doctor Luis Barbosa y don Segundo y Hermógenes Laso, se inicia la información:

-Comprende la zona cerecera del Valle de Plasencia -nos dice don David Herrero-, los pueblos de Navaconcejo, Jerte, Valdastillas, Casas del Castañar, Tornavacas, y, naturalmente, éste de Cabezuela del Valle. Toda esta zona constituye, como cualquier visitante puede comprobar, un maravilloso paisaje de estética y de granada riqueza.

-¿Se encuentran cerezas en algún otro sitio de España? Es don Segundo Laso quien responde a nuestra pregunta:

-En cantidades que podríamos calificar de exiguas, con respecto a lo que produce nuestra zona, se puede afirmar que se encuentran cerezas en Aragón y Valencia, por un lado, y en la parte extremeña de la Vera y Hervás.

-Para dar una idea exacta de la importancia de nuestra zona cerecera -dice luego don Hermógenes Laso-, basta señalar que el total de la producción de cerezas se eleva a cerca de los ocho millones de kilos. De esta cifra, más de la tercera parte corresponde a la producción de Cabezuela, siendo, por tanto, este pueblo el más importante de la zona en cuanto a este aspecto agrícola.

-Si no hemos interpretado mal -decimos a continuación- usted señor Barbosa es doctor en Medicina. Puede decirnos, en consecuencia, ¿qué valor, desde el punto de vista higiénico y alimenticio, posee la cereza?

-Puede decirse -responde inmediatamente el doctor Barbosa- que la cereza constituye una fruta de extraordinario valor alimenticio y de fácil digestibilidad

LA MEJOR COSECHA DEL SIGLO

-Con verdadera satisfacción -expresa luego el señor Herrero- podemos afirmar que jamás, en lo que va de siglo, hemos alcanzado una cosecha tan extraordinaria como la actual. Las ramas de los cerezos se doblan por la sobresaturación del fruto. Y, si Dios quiere que la lluvia no venga a truncar nuestras esperanzas, la cereza del Valle del Plasencia constituirá una gran fuente de riqueza para esta zona y, lo que es fundamental, una gran aportación para los mercados de abastecimiento.

-¿Existen más de una clase de cerezas? Sí -contesta don Segundo Laso-; hay múltiples clases de cerezas. Estas se denominan «barbosa», «coloradilla», «del gordo», «jarandilla», «venancio», «gorderas», «picolimón», «ambrunés», «picolimón negro», «picotas», etc. Las primeras en presentarse a los mercados son las «barbosas».

-¿Tiene algo que ver el nombre de esa variedad con el apellido del doctor Barbosa? Es don David Herrero quien nos informa:

-Exactamente. Hay una analogía entre ambos términos. Corresponde, en justicia, esta denominación a la clase de cereza que nos ocupa, porque fue el padre del doctor Barbosa, en vida médico titular de este pueblo, quien después de múltiples, laboriosas e inteligentísimas investigaciones, logró alcanzar la variedad acaso más selecta de la cereza española, que es tanto como decir de la cereza europea, porque si en otras partes hay cerezos, no cuentan con el sol de España.

-¿Precisaron ustedes -preguntamos casi en final de información- de un gran esfuerzo para lograr esta maravilla de cerezales?

-Calcule -replica don Segundo Laso-. Generación tras generación de los pueblos del término laborando en estas actividades. Hubo últimamente un peligro que se presentó con caracteres catastróficos: la aparición de la plaga del «mildeu» [sic] [refiriéndose al mildiu u oídio] que abrasa los cerezos. Por eso ofrece todo el valle de Plasencia, y Cabezuela del Valle en primer término, perenne testimonio de gratitud al ingeniero agrónomo, jefe de la Sección de Fitopatología y Plagas del Campo del Ministerio de Agricultura, don Federico Bajo Mateos, que con su inteligencia, dinamismo, preclara visión técnica y extraordinario celo profesional, supo dar la gran batalla de los cerezos recuperando para el Valle de Plasencia y para toda España una riqueza nacional que parecía perderse irremisiblemente.

El ingeniero agrónomo Bajo Mateos, recibiendo el título de Hijo Adoptivo de Cabezuela del Valle en el acto celebrado en aquella localidad el domingo 16 de abril de 1950.

-Dígame, para terminar, señor Laso, en pesetas, lo que supone la cosecha cerecera de este año.

-Unos treinta y cinco millones.

-¿Que se distribuyen unos terratenientes?

-Que se reparten todos los habitantes del Valle, porque aquí la propiedad está tan repartida, que raro es el vecino que no tiene unos cerezos

    Si esta ya era la realidad cerecera a principios de los años 1950 en el caso concreto de la localidad de Cabezuela del Valle, en próximas entradas, comprobaremos cómo a lo largo de esta década la producción de cerezas y la plantación de nuevos árboles fue progresivamente en aumento, no solamente en Cabezuela del Valle sino también en otros pueblos de la comarca. 

Hasta la próxima. 

lunes, 24 de agosto de 2026

HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE (III): LA INCIDENCIA DE LA GUERRA CIVIL EN LA RECOLECCIÓN DE LA CEREZA (II). CEREZAS DE NAVACONCEJO EXPORTADAS A BRASIL.

    Como así ya hemos analizado en una de nuestras anteriores entradas, la Guerra Civil afectó de lleno a las campañas de recolección de la cereza cultivada en el Jerte. Durante gran parte de estos años, el mercado nacional estuvo prácticamente paralizado y en las campañas de de 1937 y 1938, no se pudo enviar dicha fruta a Madrid, plaza comercial -aún en poder del Gobierno de la República- que absorbía un alto porcentaje de la cosecha. Además, la disponibilidad de transporte terrestre era casi inexistente, pues tanto camiones como ferrocarriles estaban principalmente destinados a las necesidades de la guerra. Por otra parte, el consumo en España cayó en picado, y como la cereza no era un producto de primera necesidad, su comercialización también se vio notablemente afectada en estos años de la guerra.

    Por estos motivos, hubo que buscar alternativas para comercializar toda la cereza que se pudiera y así, curiosamente, nos encontramos que una pequeña parte de la producción de esta fruta recolectada en Navaconcejo fue exportada, nada más y nada menos, a Brasil

    Según los registros del Ministerio de Agricultura, y más concretamente de su Sección de fitopatología y plagas del campo, en los años de 1937 y 1938 -como así ya había sucedido en 1936 y también en los años anteriores de la II República- cerezas procedentes de Navaconcejo cruzaron la aduana de Valencia de Alcántara para ser embarcadas, en Portugal, hacia Brasil. En 1937, la cantidad de cerezas que figuran como enviadas a Brasil fue de 156,00 quintales métricos, lo que equivaldría a 15.600 kilogramos. En 1938, cuando la cosecha fue ya de mayor volumen, fue de 243,45 quintales métricos (algo más de 24.345 kilogramos).

    En ambos casos, tal y como queda reflejado en la publicación, la Sección de fitopatología tuvo que conceder una serie de certificados para la exportación de dicha cereza, trámite administrativo que era obligatorio para todos los productos que se comercializaban fuera de las fronteras de España.

Extracto de la publicación del Ministerio de Agricultura, editada en 1944.

    De este modo, así se dio salida a una pequeña cantidad de lo recolectado en ambas campañas dada la casi total paralización del mercado nacional. El estado en el que allí llegara la cereza, tras algo más de dos semanas de trayecto, es otra historia.

Hasta la próxima. 

jueves, 30 de julio de 2026

HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE (II): LA INCIDENCIA DE LA GUERRA CIVIL EN LA RECOLECCIÓN DE LA CEREZA (I). LAS CAMPAÑAS DE 1937 Y 1938.

    Hace apenas unas semanas se ha cumplido el 90 aniversario del inicio de la Guerra Civil (1936-1939), un conflicto armado que desgarró a España y que trajo consigo unas profundas consecuencias (económicas, políticas, sociales...) que se arrastrarían durante años.

    El Valle del Jerte, que en los primeros compases de la contienda quedó bajo el control del autodenominado bando "nacional" o franquista, no fue escenario ni de grandes batallas ni tampoco de enfrentamientos armados reseñables. Pero la guerra sí se dejó sentir en muchos aspectos. Y es que no solamente alteró la cotidianidad de sus habitantes, sino que también afectó notablemente al desarrollo de las campañas de recolección de la cereza de, especialmente, los años de 1937 y de 1938.

    Como ya hemos analizado en anteriores entradas, cuando comenzó la guerra en aquel año de 1936, la cereza ya era una actividad económica representativa para la economía familiar de algunas poblaciones del valle. En la década de 1930, si bien este fruto ya estaba presente en todos sus pueblos, el grueso de la producción de cereza se recolectaba en los términos de Jerte, de Cabezuela del Valle y de Navaconcejo. En aquella época, las garrafales, las jarandillanas, las mollares, las ambruneses o las Pico Colorado, entre otras, eran las variedades más habituales. Eran recolecciones muy laboriosas, en donde no existía ningún tipo de mecanización y las cerezas se transportaban a cuestas -o, en el mejor de los casos, con bestias- desde los campos. Y la cereza, por aquel entonces, era una actividad que reportaba una modesta cantidad de ingresos a cientos de familias, los cuales se complementaban con otras actividades que se realizaban a lo largo del año.

    Fue a partir del 18 de julio de 1936, a consecuencia de un golpe militar fallido, cuando comenzó la guerra. En aquellos días, la recolección de aquel año estaba tocando a su fin, por lo que la campaña de 1936 apenas se vio influida por este acontecimiento.

    Una situación muy diferente fue la que se produjo en 1937, cuando la guerra ya sí afectó de lleno a la recolección de la cereza. Y es que este año, por diversas circunstancias -todas ellas relacionadas con el conflicto-, tan solo se pudieron recolectar unas decenas de miles de kilos del total existente. Si tenemos en cuenta los testimonios de los que vivieron, en primera persona, aquella campaña, las dificultades a las que se tuvo hacer frente fueron numerosas: la casi absoluta falta de transporte para trasladar, por carretera o en ferrocarril, el fruto a los mercados, la merma en la mano de obra habitual (pues decenas de jóvenes de cada pueblo se encontraban en los frentes) y la práctica paralización de los mercados nacionales (y que buena parte de ellos, además, estaban aún en manos del bando republicano). Desde la Hermandad de Labradores y Ganaderos de Navaconcejo -municipio en el que se puso en marcha, en este mismo año, la primera experiencia cooperativa para comercializar la cereza-, así se recordaba, con el paso de los años, esta campaña tan repleta de dificultades: 

"[...] estando, en poder del enemigo [en referencia al Gobierno de la República], más de la mitad de los mercados consumidores de la península, entre ellos el más importante es el de la capital, sin transportes, sin esos compradores que mal o bien venían cumpliendo un fin, nos trajo como resultado el que un 75 por 100 de dicha cosecha, se quedara en los árboles sin cortar, y el resto que logró colocarse, fue una completa ruina, ya que no daba ni para los gastos de recogida" 

    Tampoco la campaña de 1938 escapó de los rigores de la guerra, aunque en esta ya sí se pudo enviar a algunos mercados una mayor cantidad de cereza que en la pasada. No obstante, Madrid seguía en manos del Gobierno de la República y ello influyó -y mucho- en la comercialización de la cereza, ya que allí se solía enviar gran parte de la cosecha. Aún así, esta campaña fue más favorable que la anterior, pues el total de la cereza recolectada solamente en Navaconcejo -por datos que la Hermandad facilitaba a principios de la década de 1950- fue de 702.364 kilos.

    Pero siguieron existiendo, además, imperiosas carencias relacionadas con el transporte, pues los pocos camiones que había en el valle estaban a disposición de las necesidades de la guerra. Por ello, a principios de junio, desde Cabezuela y Navaconcejo, los sindicatos agrícolas de ambos pueblos manifestaban que se necesitaban "camiones para el transporte de la cereza en la campaña actual".

Extremadura. Diario de la Acción Católica Diocesana, 01/06/1938.

    Aún con este llamamiento, a lo que hay que sumar la intermediación de diferentes autoridades e instituciones, los problemas para transportar el fruto hacia los mercados fueron constantes, señalándose esta interesante información desde la Hermandad de Navaconcejo, refiriéndose así a este asunto en la que fue su primera campaña comercializando la fruta, la de 1938:

"Apenas iniciado el funcionamiento de control y venta de la fruta, surgió esa gravísima dificultad de transporte. La contienda de liberación absorbía la totalidad del transporte por ferrocarril, y aunque éste no es adecuado para tan delicada fruta, de haber estado libre, en algo nos hubiera resuelto el problema. También las atenciones preferentes a todos de la guerra, ocupaban casi todo el material rodante por carretera, colocándonos a veces y de improviso en situaciones de tan difícil solución que [...] de milagro no fuimos arrastrados al más completo fracaso, en caso de éstos, acudimos como era nuestro deber interesando ayuda de nuestras Jerarquías provinciales que no siempre nos daban por que de las mismas carecían, pero con sus alentadoras esperanzas para el futuro, sus prudentes consejos y su eficaz colaboración, nos hacían proseguir de nuevo la tarea emprendida"

    A este respecto, debido a la intermediación del Jefe Provincial de F.E.T. y de las JONS, D. José Luna Meléndez, y por las gestiones realizadas por este en Salamanca y Burgos, los productores de cereza de Navaconcejo pudieron contar con varios camiones de la empresa "Marión", lo que permitió que gran parte de su cosecha llegara a varios mercados nacionales. 

    En esta campaña de 1938 también escaseó la mano de obra, pues desde esa misma Hermandad de Navaconcejo se nos decía lo siguiente:

"La mano de obra de los jóvenes que luchaban en los frentes fue sustituida con mucha voluntad y alegremente por viejos, mujeres y niños, dando cima a la difícil, ruda y entretenida tarea de recogida de tan rico fruto"

    Para cerrar este recorrido por la campaña cerecera de 1938, mencionar que este año fue el primero en el que la Hermandad de Navaconcejo comercializó la cereza a través de su almacén cooperativo de frutas, agrupando a un "90 por 100 de los productores" de este fruto. Durante este año, además, gran parte de la producción recolectada fue destinada a mercados próximos de provincias vecinas o de la propia provincia de Cáceres, como era el caso de Plasencia, donde la cereza, a principios del mes de junio de 1938, se vendía a 4,50 pesetas la arroba (Extremadura. Diario de la Acción Católica diocesana, 18/06/1938). Los precios, debido a la dificultad para la venta del fruto motivada principalmente por esa falta de transporte y por la escasez de mercados, estuvieron por los suelos

    Desde el Sindicato de Cabezuela, establecido en aquel año de 1938 y también impulsado por la organización local de F.E.T y de las JONS, se hacía un balance de la que también fue su primera campaña de recolección de frutas. Y llama la atención el precio tan bajo al que se comercializó la fruta recolectada (0,4233 pesetas por kilo, ya descontados todos los gastos) y el elevado coste del transporte, tal y como ellos mismos recogían en su memoria:

"También debe hacerse resaltar el hecho de lo que para este Sindicato Local en su Sección Frutas, ha representado el transporte de la misma, en el cual se han gastado 39.651,20 pesetas, que de no haber existido esta dificultad y de haber tenido camiones propios, no solamente se hubieran obtenido mayores ingresos, pues se calcula en 50 céntimos el precio del kilo de transporte (doble del que debiera pagarse), sino que se hubiera servido con más exactitud a las plazas, llegando las frutas en mejores condiciones y obteniendo más rendimiento"

Reseña de la actuación del Sindicato de F.E.T. y de las JONS de Cabezuela del Valle en la campaña de 1938. La Falange: diario de la tarde. Órgano en Extremadura de Falange Española y de las JONS, 19/09/1938.

    La guerra oficialmente finalizó el 1 de abril de 1939 y para esta campaña, como quedamos recogido en una anterior entrada, se fijaron unas tasas para su venta, es decir, un precio mínimo, que podía ser mejorado al alza, decretado por el nuevo Gobierno. El discurrir de la misma, ya sin una situación bélica de por medio pero en un contexto en el que no dejaron de existir dificultades, la desarrollaremos en una futura entrada por estar esta ya fuera del marco cronológico del conflicto.

Memoria sobre el funcionamiento del almacén de ventas de frutas de la Hermandad de Labradores y Ganaderos de Navaconcejo. Impresa por la Tipografía Generoso Montero de Plasencia en 1939.

    Los agricultores de la cereza, además de a los avatares y a los numerosos obstáculos derivados de la guerra, también durante estos años tuvieron que sortear otras dificultades relacionadas con las enfermedades y plagas que afectaban al cerezo, como la de la oruga, y, dada la práctica paralización del mercado nacional, buscar alternativas comerciales para tratar de sacar adelante toda la producción recolectada posible -que incluso salió, por barco, fuera de nuestras fronteras-. Pero eso ya son asuntos de los que hablaremos en posteriores escritos.

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NOTA: La información así como los textos citados en los que la Hermandad de Labradores y Ganaderos de Navaconcejo hablaba de las campañas de 1937 y 1938, han sido extraídos de la siguiente publicación: Cáceres. Órgano de la Delegación Provincial de Sindicatos, 30/05/1950.

Todas las demás fuentes que han sido utilizadas se reseñan en el texto. 

martes, 21 de julio de 2026

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXXII): AQUELLOS DÍAS DE JULIO, PERO DE 1936...

    Sucedió hace 90 años, en los primeros días de la trágica Guerra Civil que, durante casi tres años (1936-1939), desgarró a nuestro país. Todo comenzó en la mañana de un 20 de julio de 1936 (que también fue lunes), cuando un grupo de vecinos de Tornavacas (algunos de ellos militantes de organizaciones de izquierda), llevaron a cabo una acción de sabotaje sobre el puente antiguo que existía para cruzar, de un lado a otro, la garganta Becedas, situado en el límite municipal entre Jerte y Tornavacas.

Restos del antiguo puente sobre la garganta Becedas por el que pasaba, en julio de 1936, la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila (actual N-110)

    Dicha acción tenía como objetivo inutilizar el puente e impedir así el paso de los vehículos con los que, valle arriba, venían las fuerzas partidarias de Franco: militares del Regimiento de Plasencia, guardias civiles, falangistas y otros militantes de organizaciones de derechas, que ya habían controlado la práctica totalidad de las poblaciones del valle. Así, en la tarde del 19 de julio, estos ya habían llegado a Jerte, en donde declararon el Estado de Guerra, quedando el pueblo bajo la nueva autoridad militar.

     La noticia de lo sucedido aquella tarde en Jerte no tardó en llegar a Tornavacas, localidad a la cual se dirigieron a la mañana siguiente los partidarios del golpe militar iniciado el 18 de julio con el objetivo de controlar la población y de establecer allí también la nueva autoridad militar. Al llegar al puente existente sobre la garganta Becedas, se encontraron que no podían cruzar por él ni ellos mismos ni los vehículos que traían, quedando allí detenidos un par de horas hasta que el puente fue reparado, de manera provisional, para el paso de los mismos.

    Aquella misma tarde del lunes 20 de julio dieron inicio las investigaciones para esclarecer los hechos, realizándose para ello el primer atestado desde el Puesto de la Guardia Civil de Tornavacas, en donde se interrogó a varios de sus vecinos, que decía así:

"A las diez y ocho horas del día viente de julio del año mil novecientos treinta y seis [...] que habiendo tenido noticias que habían estropeado parte del puente provisional hecho de madera llamado de Becedas en la carretera de Plasencia al Barco de Ávila, término municipal de Tornavacas, fueron practicadas las gestiones oportunas averiguando que habían estado en referido puente varios vecinos de esta localidad..."

Extracto del "Atestado iniciado por rotura de la barandilla de un puente y varios tablones" que se comenzó a realizar a las 18:00 horas del 20 de julio de 1936 en el Puesto de la Guardia Civil de Tornavacas. Archivo General e Histórico de Defensa.

    El día 21 de julio, los vecinos interrogados la tarde anterior, ya se encontraban retenidos en el Depósito Municipal de Plasencia. Se iniciaba así un proceso judicial, por la vía militar, que se alargó hasta octubre de aquel año, momento en el que se celebró el Consejo de Guerra que dictó, para ellos, tres condenas a muerte e importantes penas de prisión.

El 21 de julio de 1936, los vecinos de Tornavacas ya se encontraban detenidos en Plasencia, a la espera de iniciarse la instrucción de la causa, que comenzaría el día 22. Archivo General e Histórico de Defensa.

    El expediente judicial, de casi 100 folios, se encuentra en el Archivo General e Histórico de Defensa (Ministerio de Defensa, Madrid) y allí se recoge con todo detalle este capítulo de nuestra historia, que aunque no sea agradable, también forma parte de ella.

Continuará...

domingo, 19 de julio de 2026

SUCEDIÓ UN 19 DE JULIO, PERO DE 1936...LA DECLARACIÓN DEL ESTADO DE GUERRA EN JERTE

    En poco más de 48 horas, la totalidad de los pueblos del Valle del Jerte quedaron bajo la autoridad militar del bando afecto a Franco. Un día después del 18 de julio de 1936, militares procedentes del Regimiento de Plasencia, derechistas y falangistas locales, así como guardias civiles de los diferentes puestos existentes entonces en el valle, se encargaron de ir pueblo por pueblo para declarar el Estado de Guerra y para someterlos a la nueva autoridad militar que el día anterior se había levantado en armas contra el Gobierno de la II República. Y así sucedió en Jerte, población que entonces acababa de celebrar las fiestas en honor a su patrón –el Santísimo Cristo del Amparo–, la tarde del 19 de julio.

    Así lo recordaba, en 1937 y en el contexto de una investigación llevada a cabo por el Servicio de Información Militar (SIM) a varios vecinos de Jerte, uno de los guardias civiles del Puesto de la población jerteña, como testigo que fue de los hechos ocurridos aquella tarde-noche del 19 de julio de 1936:

"Que el 19 de julio [...], sobre las cuatro de la tarde se presentó en el Cuartel de la Guardia Civil un Cabo del Regimiento de Plasencia con algunos falangistas, quien les manifestó que se había declarado el estado de guerra en la provincia y que el Comandante Vázquez, de la Guardia Civil, se había hecho cargo del Gobierno Civil, saliendo entonces el Cabo del Puesto con varios números entre ellos el declarante, declarando el estado de guerra en el pueblo. Que después de declarado y viendo el Cabo de la Guardia Civil el ambiente que había en el pueblo, reunió a los guardas jurados así como a los elementos de orden para que auxiliaran a la Guardia Civil y que entonces fueron a Plasencia algunos de estos elementos por armas por carecer de ellas en el pueblo, volviendo al pueblo armados sobre las once de la noche, con las fuerzas del Regimiento de Plasencia; que antes de volver estos individuos patrullaron por el pueblo con la Guardia Civil únicamente los guardas jurados y que los elementos de derechas patrullaron por su cuenta en grupos de cinco o seis”

Testimonio de uno de los guardias civiles del Puesto de Jerte sobre lo sucedido en aquella localidad la tarde-noche del 19 de julio de 1936. Archivo General e Histórico de Defensa.

Pero en aquella tarde-noche del 19 de julio no todo fue del color de rosa. Hubo incertidumbre, miedo, tensión y ciertos conatos de resistencia por parte de un grupo de vecinos, de clara filiación de izquierdas, los cuales mostraron abiertamente su oposición al establecimiento de la nueva autoridad militar. El asunto, en aquel momento, no fue a más, pero en los días posteriores se produjeron varias detenciones. Algunos de estos vecinos, además, siendo conscientes de las circunstancias y estando el pueblo ya asegurado y controlado por militares, falangistas y guardias civiles, no tardaron en huir de sus domicilios, permaneciendo escondidos varios días. 

Investigación abierta por parte de Servicio de Información Militar (SIM) a un vecino de Jerte. Archivo General e Histórico de Defensa.

El Valle del Jerte, por fortuna, no fue escenario de grandes batallas ni de enfrentamientos armados reseñables, pero la guerra sí se dejó sentir en muchos aspectos de la vida cotidiana y afectó de lleno, de una manera u otra, a sus habitantes.

90 años después, aún queda mucho por conocer de lo sucedido no solamente durante estas jornadas iniciales del conflicto sino durante los tres años de la guerra, por lo que aprovechando la efeméride histórica del 90 aniversario del estallido de la Guerra Civil, a lo largo de los próximos meses dedicaremos unas líneas a algunos episodios ocurridos en el valle entre julio de 1936 y abril de 1939.

            Continuará...