Mostrando entradas con la etiqueta Garganta Becedas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Garganta Becedas. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de julio de 2026

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXXII): AQUELLOS DÍAS DE JULIO, PERO DE 1936...

    Sucedió hace 90 años, en los primeros días de la trágica Guerra Civil que, durante casi tres años (1936-1939), desgarró a nuestro país. Todo comenzó en la mañana de un 20 de julio de 1936 (que también fue lunes), cuando un grupo de vecinos de Tornavacas (algunos de ellos militantes de organizaciones de izquierda), llevaron a cabo una acción de sabotaje sobre el puente antiguo que existía para cruzar, de un lado a otro, la garganta Becedas, situado en el límite municipal entre Jerte y Tornavacas.

Restos del antiguo puente sobre la garganta Becedas por el que pasaba, en julio de 1936, la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila (actual N-110)

    Dicha acción tenía como objetivo inutilizar el puente e impedir así el paso de los vehículos con los que, valle arriba, venían las fuerzas partidarias de Franco: militares del Regimiento de Plasencia, guardias civiles, falangistas y otros militantes de organizaciones de derechas, que ya habían controlado la práctica totalidad de las poblaciones del valle. Así, en la tarde del 19 de julio, estos ya habían llegado a Jerte, en donde declararon el Estado de Guerra, quedando el pueblo bajo la nueva autoridad militar.

     La noticia de lo sucedido aquella tarde en Jerte no tardó en llegar a Tornavacas, localidad a la cual se dirigieron a la mañana siguiente los partidarios del golpe militar iniciado el 18 de julio con el objetivo de controlar la población y de establecer allí también la nueva autoridad militar. Al llegar al puente existente sobre la garganta Becedas, se encontraron que no podían cruzar por él ni ellos mismos ni los vehículos que traían, quedando allí detenidos un par de horas hasta que el puente fue reparado, de manera provisional, para el paso de los mismos.

    Aquella misma tarde del lunes 20 de julio dieron inicio las investigaciones para esclarecer los hechos, realizándose para ello el primer atestado desde el Puesto de la Guardia Civil de Tornavacas, en donde se interrogó a varios de sus vecinos, que decía así:

"A las diez y ocho horas del día viente de julio del año mil novecientos treinta y seis [...] que habiendo tenido noticias que habían estropeado parte del puente provisional hecho de madera llamado de Becedas en la carretera de Plasencia al Barco de Ávila, término municipal de Tornavacas, fueron practicadas las gestiones oportunas averiguando que habían estado en referido puente varios vecinos de esta localidad..."

Extracto del "Atestado iniciado por rotura de la barandilla de un puente y varios tablones" que se comenzó a realizar a las 18:00 horas del 20 de julio de 1936 en el Puesto de la Guardia Civil de Tornavacas. Archivo General e Histórico de Defensa.

    El día 21 de julio, los vecinos interrogados la tarde anterior, ya se encontraban retenidos en el Depósito Municipal de Plasencia. Se iniciaba así un proceso judicial, por la vía militar, que se alargó hasta octubre de aquel año, momento en el que se celebró el Consejo de Guerra que dictó, para ellos, tres condenas a muerte e importantes penas de prisión.

El 21 de julio de 1936, los vecinos de Tornavacas ya se encontraban detenidos en Plasencia, a la espera de iniciarse la instrucción de la causa, que comenzaría el día 22. Archivo General e Histórico de Defensa.

    El expediente judicial, de casi 100 folios, se encuentra en el Archivo General e Histórico de Defensa (Ministerio de Defensa, Madrid) y allí se recoge con todo detalle este capítulo de nuestra historia, que aunque no sea agradable, también forma parte de ella.

Continuará...

domingo, 20 de julio de 2025

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXIII): SUCEDIÓ UN 20 DE JULIO... PERO DE 1936

    Tal y como ya quedamos recogido en una de nuestras anteriores entradas dedicada al antiguo puente que existía para cruzar, de un lado a otro, la Garganta Becedas, el 20 de julio de 1936, tan solo dos días después de iniciarse la Guerra Civil a consecuencia de un golpe militar fallido, este puente fue objeto de una acción de sabotaje por parte de militantes de izquierda y de varios vecinos de Tornavacas. La finalidad de dicha acción era impedir el paso de las tropas "nacionales" o franquistas que se dirigían desde Plasencia hacia Ávila para controlar las poblaciones de la zona a su paso. Este puente, por aquel entonces, se encontraba en muy malas condiciones después de haberse visto muy afectado por el temporal de lluvias que tuvo lugar en diciembre de 1935.

Restos del puente antiguo sobre la Garganta Becedas que fue objeto de sabotaje el 20 de julio de 1936

    Inicialmente, el plan era volarlo por completo para evitar el tránsito de las tropas, falangistas y demás fuerzas adictas al bando franquista, pero finalmente lo que se hizo fue arrojar a la garganta algunos de sus elementos (barandillas, piedras, tablas de madera y otros de su superficie...) que impidieron, aunque tan solo por unas horas, el paso de vehículos y carruajes movidos por animales. 

    Los tornavaqueños que inutilizaron el puente, así como los que les ayudaron, fueron arrestados, enviados presos a Plasencia y algunos de ellos no salieron de la cárcel con vida, pues tras ser sometidos a un estricto proceso judicial por la vía militar -Consejo de Guerra-, los paisanos Ramón Martínez Bermejo, secretario de Radio Comunista, Julio Crespo Cuesta, presidente de Radio Comunista y Zenón Pelaz Cuesta, presidente de la Casa del Pueblo y concejal del ayuntamiento tornavaqueño, fueron fusilados en Plasencia en diciembre de ese mismo año.
    Otros tres tornavaqueños, también encausados en este proceso por "auxilio a la rebelión", fueron condenados a prisión (inicialmente, a 12 años y 1 día), cumpliendo parte de la pena impuesta tanto en la cárcel de Plasencia como en el presidio de Cuéllar (Segovia), lugar en el que permanecieron varios años hasta que fueron puestos en libertad, tal y como se muestra en esta ficha personal de uno de los procesados por este hecho ocurrido en Tornavacas en aquel 20 de julio de 1936.
 
Ficha de uno de los encausados que permaneció preso en el penal de Cuéllar (Segovia). Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares, Madrid) 

Continuará...

sábado, 6 de abril de 2024

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XII): EL PUENTE ANTIGUO DE LA GARGANTA BECEDAS

    Hay construcciones o monumentos que, desgraciadamente, bien por el desuso o por el inevitable paso del tiempo, están casi en el olvido. Una de ellas es el antiguo puente que servía para cruzar, de un lado a otro, la Garganta Becedas, situado muy cerca de lo que actualmente es el límite entre los términos municipales de Tornavacas y Jerte.

    Se trata de una obra de ingeniería verdaderamente interesante. En su construcción se utilizaron como machones (o estribos) dos rocas de grandes dimensiones existentes en el cauce de dicha garganta. Su base fue reforzada cuando, allá por los primeros años de 1900, se construyó el tramo correspondiente de la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila (actual N-110), pues así lo indican los grandes bloques rectangulares de granito visibles en la parte más baja de uno de los machones, cercana al cauce de la garganta, y que también se utilizaron en otras construcciones realizadas a principios del siglo XX asociadas a dicha carretera (muros del Puerto de Tornavacas, del puente de Cabezuela del Valle...)

Los machones del puente se apoyaron sobre las dos grandes rocas visibles, a derecha e izquierda, en la fotografía. En el medio, en el cauce de la garganta, uno de los machones ya desprendido

    Como suceso relacionado con dicho puente y que está aún bastante presente en el imaginario colectivo de los tornavaqueños, el 20 de julio de 1936, tan solo dos días después de iniciarse la Guerra Civil, este puente fue objeto de una acción de sabotaje por parte de militantes de izquierda de Tornavacas con la finalidad de impedir el paso de las tropas "nacionales" o franquistas que se dirigían desde Plasencia hacia Ávila para controlar las poblaciones de la zona a su paso. Inicialmente, el plan era volarlo por completo para evitar el tránsito de estas, pero finalmente lo que se hizo fue arrojar a la garganta algunos de sus elementos (barandillas, piedras, tablas de madera y otros de su superficie...) que impidieron, aunque por tan solo unas horas, el paso de vehículos y carruajes movidos por animales. Los tornavaqueños que inutilizaron el puente fueron arrestados, enviados presos a Plasencia y algunos de ellos no salieron de la cárcel con vida, algo de lo que nos ocuparemos, con toda la documentación que ya tenemos en nuestro haber, en entradas siguientes.

 En ambas fotografías se observa uno de los machones (el que está en dirección viniendo desde Jerte hacia Tornavacas), que aún sigue en pie sobre la roca, y el arranque del puente

    Algunos años después, este antiguo puente quedó inutilizado, al construirse uno nuevo, con algo más de anchura, que es por donde ha pasado el tráfico de la actual N-110 hasta la construcción de otro más nuevo hace poco más de una década.

    Transcurrido ya cerca de un siglo de aquel suceso ocurrido en la Guerra Civil, uno de los machones, desde hace años, se encuentra desprendido de una de las rocas, a causa de las frecuentes crecidas de la garganta, y caído en medio del cauce de la misma. Y, a lo que queda de aquel viejo puente que sirvió de tránsito a viajantes, a carruajes y a los primeros (pocos) automóviles que circularon por aquella carretera, solamente le acompaña el arrullar incesante de las aguas de la garganta y lo recuerda el nombre del paraje que se sitúa a sus alrededores.

Referencia al paraje del Puente Becedas durante los tiempos de la II República (1933). Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, 25/03/1933

lunes, 12 de febrero de 2024

HISTORIAS DE TORNAVACAS (X): LA LLEGADA DE LA LUZ ELÉCTRICA A TORNAVACAS

    En el año de 2019 se cumplieron cien años de un acontecimiento que marcó un antes y un después en nuestra historia reciente y que impulsó el desarrollo moderno (económico, social...) de nuestro pueblo: la llegada de la luz eléctrica.

    En este acontecimiento, hay una protagonista indiscutible y esta no es otra que la Central Hidroeléctrica construida en las cercanías de la Garganta de Becedas, por todos conocida como la "Casa de la Luz", una construcción, hoy un tanto descuidada y olvidada por el paso del tiempo, cuya importancia pretendemos rescatar aquí y que será la protagonista de una serie de entradas en este blog, siendo esta la primera. 

Vista general de la fachada exterior de la "Casa de la Luz"

    La "Casa de la Luz", en donde, a través de un proceso mecánico, la fuerza del agua procedente de la garganta se convertía en energía eléctrica, comenzó a surtir luz eléctrica en el año de 1919. En los años anteriores (década de 1910) se procedió a su construcción y a la instalación de la infraestructura necesaria (tendido eléctrico, transformador en el pueblo...), que hizo posible transportar esta energía desde su lugar de origen hasta el pueblo (existiendo, desde un punto a otro, una distancia de algo más de 3 kilómetros). 

    En el año de 1925, se renovó, entre el Ayuntamiento de la villa y el primer propietario e impulsor de la "Casa de la Luz", Cándido Álvaro Benito, vecino de El Barco de Ávila, el contrato de suministro de fluido eléctrico para el alumbrado público de Tornavacas que ya estaba en vigor desde 1919, cuando se acordó entre ambas partes el primer contrato de suministro de fluido eléctrico para la población. En este contrato, que tenía una duración inicial de cinco años (hasta el 31 de diciembre de 1930), el adjudicatario se comprometía a suministrar "el fluido eléctrico necesario para cincuenta y siete lámparas de filamento metálico" que se instalarían en diversos espacios de la vía pública (Calle Real y Camino vecinal), así como en las "escuelas [de niños y de niñas], Ayuntamiento y dependencias del mismo". El Ayuntamiento se comprometía a pagar 1.600 pesetas anuales, a trimestre vencido, por este servicio. En principio, el suministro debía estar garantizado "en todo tiempo diez minutos después de la puesta de sol hasta quince minutos antes de su salida". En la práctica, como veremos en posteriores entradas, esto no siempre se cumplía. Este alumbrado de luz eléctrica sustituyó al que existía de faroles de aceite de petróleo, los cuales se ubicaban en diversos lugares estratégicos de la vía pública desde la década de 1850. Unos faroles que, en 1916, aún se utilizaban como alumbrado nocturno en algunas calles de la villa, como así se indica en el libro de actas del Ayuntamiento en sesión celebrada el 7 de mayo de 1916.

Contrato del alumbrado público para Tornavacas, que ya estaba en vigor desde 1919. Año de 1925

    De esta manera, al igual que sucedió en otras poblaciones de nuestro entorno también por esta misma época, con la construcción de importantes centrales como la de Solana de Ávila y otras más modestas en Jerte o Cabezuela, llegaba la luz eléctrica a nuestro pueblo, aunque, obviamente, sus características eran muy diferentes a la luz de la que disfrutamos hoy día. Y es que, el suministro inicial solamente daba para mantener unas horas encendidas dichas lámparas -y normalmente por la noche- y, en no pocas ocasiones, la potencia con la que llegaba la luz era insuficiente para cumplir con su función, sobre todo, en el verano -cuando el caudal de agua de la garganta mermaba considerablemente- y, más aún, cuando esta comenzó a ser utilizada, años después, en casas particulares por nuestros vecinos. Pero eso ya es otra historia que retomaremos en entradas posteriores.

NOTA: Esta entrada ha sido actualizada el 26 de diciembre de 2024 debido a la nueva documentación hallada en el Archivo Municipal de Tornavacas, donde se ha localizado el primer contrato de alumbrado público suscrito entre el Ayuntamiento de Tornavacas y el primer propietario e impulsor de la central hidroeléctrica, Cándido Álvaro Benito, que se encuentra recogido en el libro de actas de la Junta Municipal en la sesión celebrada el 25 de junio de 1919.