lunes, 12 de octubre de 2026

HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE (VI): LA PRODUCCIÓN DE CEREZAS EN LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DÉCADA DE 1950

    En entradas anteriores ya hemos tratado la relevancia que, a principios de la década de 1950, la cereza tenía en la economía local de algunas de las poblaciones del valle como Cabezuela del Valle o Navaconcejo.

    Hoy, ofrecemos una panorámica más general sobre la importancia que, por aquel entonces, comenzaba a tener esta fruta en otros pueblos de la comarca, en los cuales ya era -junto con otras diversas actividades y cultivos varios- una fuente de ingresos más para cientos de familias. Aquellos eran unos años en donde el cultivo del cerezo -y, sobre todo, la recolección de su fruto- suponía un trabajo descomunal, que requería un enorme esfuerzo físico, pues a principios de los 50 aún no había llegado ningún tipo de mecanización ni adelanto técnico reseñable a las parcelas del Jerte, recolectándose, envasándose y transportándose las cerezas como se venía haciendo desde siglos anteriores. La única novedad a este respecto producida durante la primera mitad del siglo XX, fue la progresiva llegada de camiones a los pueblos, en los cuales se transportaba la fruta, en grandes "jaulas" de madera, hasta las diferentes plazas comerciales. Además, la inmensa mayoría de los cerezos entonces existentes (aproximadamente un 70% del total) eran de varios metros de altura, lo que conllevaba mucho mayor trabajo (empleo de sogas, de escaleras -de madera o de hierro- de más de diez pasos o de varias personas que tenían que subirse a sus ramas para recolectar el fruto, entre otros pormenores).

    Y para conocer la realidad de la cereza en el valle en aquellos primeros años de la década de 1950, centraremos la atención en un interesante artículo escrito por Valeriano Gutiérrez Macías, militar, escritor, ensayista y figura de primer orden en la vida cultural de Cáceres capital y de su provincia durante décadas, que fue publicado el 30 de junio de 1953 en La Vanguardia (entonces La Vanguardia española), periódico de tirada nacional que contaba con cientos de miles de lectores. Un artículo que, además, tuvo una amplia difusión, ya que un tiempo después también fue reproducido en el diario ABC (en su número del 28 de agosto de 1953)

    En este año de 1953, también hay que destacar un hito de relevancia en la proyección nacional de las cerezas cultivadas en el Jerte. Y es que, como ya hemos analizado en una de nuestras anteriores entregas, la Cooperativa del Campo de Navaconcejo tuvo instalado un "stand", dentro del pabellón de la provincia de Cáceres, en la I Feria Internacional del Campo celebrada en la Casa de Campo de Madrid, hecho que supuso una importante promoción de la cereza, no solamente de la cultivada en Navaconcejo sino también en otros pueblos del valle.

    Días después de finalizar esta I Feria Internacional, a finales de junio de 1953, el citado artículo escrito por Gutiérrez Macías que nos hablaba del valle como una importante zona productora de cerezas y que apareció con el titular "El valle de Plasencia produce seis millones de kilos de cerezas", nos decía lo siguiente:

Artículo publicado en La Vanguardia española, 30/06/1953.
 
"No obstante ser esta provincia eminentemente agrícola y ganadera, también produce ricos frutos que gozan de justa fama en el ámbito nacional y allende las fronteras patrias. En la presente temporada el fruto que sobresale por su abundancia y aprecio es la cereza. Aunque se da en diversas comarcas cacereñas, la estimada variedad de la familia de las rosáceas abunda principalmente en el fertilísimo Valle de Plasencia, enclavado en la parte septentrional de la Alta Extremadura, en los pueblos de Casas del Castañar, Cabrero, Valdastillas, Rebollar, Jerte y Tornavacas, si bien la palma de la producción se la llevan Navaconcejo (situado en la margen derecha del río Jerte) y Cabezuela del Valle (en la vertiente de Sierra Llana) y en un valle, ya que ambos arrojan al mercado el 60 por 100 de la producción total, que puede fijarse en 6.000.000 de kilogramos de cerezas, comprendiendo las denominadas Barbosa o temprana de Aragón, gordera o mollar, de Venancio, jarandillanas, picotas, negra y encanada, ambrunés y garrafales; estas últimas, por su clase deficiente y poca resistencia para el transporte, tienden a desaparecer.
 
El vistoso arbolado, los llamativos cerezos cacereños, ascienden a más de cien millares y presentan la característica de estar plantados a unos quince metros unos de otros, cabiendo dividirlos en tres fases: de reciente postura, el 30 por 100; en vejez, el 20 por 100, y en plena producción el restante 50 por 100.
Se calcula que un cerezo en perfecto estado de producción alcanza los cien kilogramos de fruto, no debiendo dejarse de tener en cuenta los años escasos, como el actual, las pérdidas por lluvias, etc., que, naturalmente, influyen poderosamente en la cosecha.
 
En el pueblo de Navaconcejo y en una extensión de superficie de 370 áreas, se dan, excepto la Barbosa, análogas variedades de cerezas que en Cabezuela del Valle.
 
Tan popular como excelente producto tiene fácil salida en el mercado. Las cerezas de Cabezuela del Valle se consumen, en Madrid, el 50 por 100; en Sevilla, el 25 por 100, y el otro 25 por 100 es colocado en las plazas del norte: Palencia, Valladolid, San Sebastián, Santander y León. Con anterioridad a la Cruzada [Guerra Civil] se exportaban también a Francia y la Argentina, siendo de esperar que, con los medios de transporte hoy disponibles, las clases duras sean enviadas a los más lejanos países.
 
Las cerezas de los 369 productores de Navaconcejo, se distribuyen en las plazas o mercados de Madrid, Sevilla, Palencia, la hermosa capital de los Condes, y Salamanca, donde aquellos cuentan con numerosos asentadores. La Cooperativa Sindical de la localidad obtuvo en la pasada campaña 1.405.257 kilogramos de cerezas con un valor de 4.645.890,55 pesetas y ha establecido un magnífico stand en el pabellón de Cáceres en la Feria Internacional del Campo, en la que exhibe el fruto objeto de su explotación. 
 
Sirviendo la actualidad provincial, hemos intentado difundir un producto de gran calidad como es la cereza cacereña que atestigua la vitalidad de nuestra economía. Con ello cumplimos nuestro cometido informativo en LA VANGUARDIA y prestamos atención hacia una importantísima riqueza -la cosecha anual de los cerezales cacereños sobrepasa los 20.000.000 de pesetas- que, a todo trance, debe cuidarse y valorizarse, haciendo llegar su producto a los países de Europa y América para que gusten de la excelencia de su superior dulzor y jugosidad y se compensen los esfuerzos de los productores cacereños.

    Como vemos, hace siete décadas, el Valle del Jerte -o Valle de Plasencia, como aún solía ser denominado-, era bien conocido en toda España por ser ya una importante zona productora de cerezas, las cuales eran muy apreciadas en diferentes plazas comerciales del país e, incluso, en algunas del extranjero.

    En próximas entradas, seguiremos navegando por la extensa Historia que tiene esta fruta en la comarca que hoy es, indiscutiblemente, su motor económico.

Hasta pronto.

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