Como así ya hemos analizado en una de nuestras anteriores entradas, la Guerra Civil afectó de lleno a las campañas de recolección de la cereza cultivada en el Jerte. Durante gran parte de estos años, el mercado nacional estuvo prácticamente paralizado y en las campañas de de 1937 y 1938, no se pudo enviar dicha fruta a Madrid, plaza comercial -aún en poder del Gobierno de la República- que absorbía un alto porcentaje de la cosecha. Además, la disponibilidad de transporte terrestre era casi inexistente, pues tanto camiones como ferrocarriles estaban principalmente destinados a las necesidades de la guerra. Por otra parte, el consumo en España cayó en picado, y como la cereza no era un producto de primera necesidad, su comercialización también se vio notablemente afectada en estos años de la guerra.
Por estos motivos, hubo que buscar alternativas para comercializar toda la cereza que se pudiera y así, curiosamente, nos encontramos que una pequeña parte de la producción de esta fruta recolectada en Navaconcejo fue exportada, nada más y nada menos, a Brasil.
Según los registros del Ministerio de Agricultura, y más concretamente de su Sección de fitopatología y plagas del campo, en los años de 1937 y 1938 -como así ya había sucedido en 1936 y también en los años anteriores de la II República- cerezas procedentes de Navaconcejo cruzaron la aduana de Valencia de Alcántara para ser embarcadas, en Portugal, hacia Brasil. En 1937, la cantidad de cerezas que figuran como enviadas a Brasil fue de 156,00 quintales métricos, lo que equivaldría a 15.600 kilogramos. En 1938, cuando la cosecha fue ya de mayor volumen, fue de 243,45 quintales métricos (algo más de 24.345 kilogramos).
En ambos casos, tal y como queda reflejado en la publicación, la Sección de fitopatología tuvo que conceder una serie de certificados para la exportación de dicha cereza, trámite administrativo que era obligatorio para todos los productos que se comercializaban fuera de las fronteras de España.
![]() |
| Extracto de la publicación del Ministerio de Agricultura, editada en 1944. |
De este modo, así se dio salida a una pequeña cantidad de lo recolectado en ambas campañas dada la casi total paralización del mercado nacional. El estado en el que allí llegara la cereza, tras algo más de dos semanas de trayecto, es otra historia.
Hasta la próxima.
