lunes, 4 de mayo de 2026

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXIX): LAS FIESTAS DE MAYO EN TORNAVACAS (II): LA “NOCHE DEL FUEGO” Y EL DÍA DE LA CRUZ, DOS FESTIVIDADES RELACIONADAS

    En una entrada anterior, en la que tratamos la romería que, durante siglos, se celebraba cada 1 de mayo en la ermita de San Martín y sus alrededores, ya avanzábamos la importancia que tienen otros dos días de mayo dentro del calendario festivo de Tornavacas: el día 2, cuando se celebra la “Noche del Fuego” y el día 3, cuando tiene lugar la romería al paraje conocido como el de la Cruz de Santa Bárbara

Detallar los orígenes históricos de la “Noche del Fuego” es tarea casi imposible, pues no disponemos de información escrita que nos indique que dicha festividad comenzara en una fecha determinada. Pero lo que sí podemos afirmar sin ningún género de dudas es que esta fiesta, con gran arraigo entre la población, en la que las calles y plazas de Tornavacas se llenan de grandes hogueras, tiene unas raíces que nos transportan a tiempos muy remotos y es muy probable que lleve siglos realizándose. Y es que, esta fiesta posee elementos que ya eran propios en las celebraciones paganas de tiempos anteriores al nacimiento del cristianismo, habituales y muy extendidas desde hace miles de años. La principal interpretación que se hace de esta fiesta –que siempre se ha hecho, según nuestros mayores–, es que se trata de una ceremonia de purificación, de quemar lo malo y dejar atrás lo pasado (el invierno) para así dar la bienvenida al tiempo de las cosechas. En otras palabras, es como si fuera una “Noche de San Juan” anticipada.

Cartel promocional de la "Noche del Fuego", 2 de mayo de 1990. Archivo parroquial de Tornavacas.
Hoguera de la Puentecilla. 2 de mayo de 2026.

Esta explicación se ve reforzada por el hecho de que, hasta hace bastante poco, era usual ver en las hogueras de Tornavacas muebles, sillas y otros enseres y objetos considerados como “viejos”, que los tornavaqueños depositaban en ellas.

Sea su origen uno u otro, lo que es indudable es que esta festividad hunde sus raíces en tiempos remotos y que, sin duda, esta “Noche del Fuego” tiene esa función purificadora, siendo también la última fiesta de la primavera más destacada antes de dar paso a la temporada de mayor trabajo en el campo: la de la recolección.

Artículo divulgativo publicado en 1988, sobre la "Noche de las hogueras", escrito por el profesor Fernando Flores del Manzano, quien nos arrojó luz sobre muchos capítulos históricos de Tornavacas. Diario HOY, 01/05/1988.

Lo que no sigue faltando en las hogueras de Tornavacas, en donde arden troncos y raíces de castaños, cerezos y otros árboles frutales que los tornavaqueños traen para la ocasión de los alrededores del municipio, es el símbolo que reinterpretó y cristianizó esta festividad de orígenes ancestrales y paganos: la Cruz, un elemento que relaciona directamente esta festividad con la romería que se celebra el posterior 3 de mayo en el paraje conocido como la Cruz de Santa Bárbara.

Hoguera de la Plaza de la Iglesia con la Cruz. 2 de mayo de 2025.

Este día, los tornavaqueños acuden en masa a dicho paraje. ¿Y por qué este lugar y no otro de los tantos que hay en Tornavacas? Pues, aparte de ser un sitio propicio para ello, con collados y zonas descansadas para el recreo, una de las principales razones la encontramos en la proximidad al mismo de la antigua ermita medieval dedicada a Santa Bárbara, hoy ya desaparecida.

El paraje donde se celebra la romería es un lugar muy importante para entender el pasado más remoto de Tornavacas. Basta con observar su ubicación privilegiada, desde la cual se domina, con la vista, todo el Valle del Jerte. Aún es mucho lo que queda por conocer de este paraje, en donde casi con total seguridad existieron asentamientos previos a la fundación de la propia Tornavacas, pues se ubica un entorno en el que no faltan los recursos naturales necesarios para el desarrollo de la vida. Del mismo modo, es un lugar que siempre ha contado con una mística especial, pues entre nuestros mayores aún quedan testimonios –recibidos de generaciones anteriores– que nos indican que tanto la ermita como la antigua Cruz de madera existente, se construyeron en esta zona por ser este un lugar frecuentado para la práctica de reuniones y/o rituales que estaban al margen de la doctrina católica.

Un poco más abajo de donde, actualmente, se sitúa la Cruz, se ubican las ruinas de la que fue la ermita de Santa Bárbara. Una vez desaparecida esta, en su recuerdo, un poco más arriba de su ubicación original, se instaló una Cruz de madera (que actualmente ya no existe). Dicha ermita, por su localización, tenía una función especial: proteger a Tornavacas y a sus campos de las tormentas, especialmente de las procedentes de la vecina comarca de La Vera, siempre muy temidas. En la memoria colectiva de nuestros mayores, aún sigue presente la breve oración religiosa que alude a Santa Bárbara como protectora de las tormentas y la costumbre de quemar mirra bendecida en las puertas para ahuyentarlas. 

Además, no faltan aún testimonios orales que, como ya hemos avanzado, nos indican que dicha ermita de Santa Bárbara también tenía la función de cristianizar un espacio en el que podrían ser frecuentes prácticas alejadas de la doctrina católica.

Esta ermita es muy probable que se construyera a finales de la Edad Media (siglo XV). Según la información contenida en el famoso Diccionario de Tomás López (finales del siglo XVIII), dicha ermita se situaba “en un alto, frente a la misma yglesia parroquial, como dos tiros de bala de distancia de la villa”. Unos años antes, en las respuestas enviadas desde la entonces villa de Tornavacas para el Interrogatorio elaborado por la Real Audiencia de Extremadura, en el año de 1791, se indicaba que en la misma se celebraba “misa el segundo día de pascua de pentecostés” y a ella acudían este mismo día, también en romería, los tornavaqueños.

Como así sucedió con las otras tres ermitas de Tornavacas hoy ya desaparecidas o en ruinas (la de los Santos Mártires, la de Santa María y la de San Martín), debió de comenzar su declive y posterior desaparición a causa de los rigores que tuvieron lugar en el siglo XIX (guerras, inseguridad, falta de personas y de recursos para su mantenimiento, dejadez de los párrocos…), que perjudicaron la conservación y mantenimiento de este tipo de edificios religiosos. Aunque hoy no queden más que unos pocos restos de esta ermita, en forma de ruinas, su nombre sí ha quedado en la toponimia de los alrededores del lugar en que se ubicaba (corrales de Santa Bárbara, prados de Santa Bárbara o el propio paraje de la Cruz).

Restos de uno de los muros de la ermita de Santa Bárbara
Vista de la Iglesia desde la ermita

Imagen de Santa Bárbara, recientemente restaurada, que muy probablemente procede de esta ermita. Es una talla de finales del siglo XV de gran valor histórico-artístico. Imagen cedida por nuestro párroco, D. Ovidio Delgado Alonso.

Conocidos algunos pormenores sobre esta ermita –a la cual dedicaremos una entrada en exclusiva para profundizar en ella–, ahora nos debemos preguntar: ¿cuál fue el origen de celebrar cada 3 de mayo la romería a este paraje conocido como la Cruz de Santa Bárbara? Dado que en las descripciones del siglo XVIII (Interrogatorio de la Real Audiencia, Diccionario de Tomás López…) aún no se hace referencia a esta romería, creemos que a raíz de entrar en estado de abandono, durante la segunda mitad del siglo XIX, la ermita de San Martín y de dejarse de hacer la romería que allí se celebraba, cada año, el 1 de mayo, los tornavaqueños, con el paso de los años, recuperaron la tradición de salir en romería, en esta ocasión en el paraje en el que actualmente se celebra. Además, tanto desde los inicios de la romería a la Cruz como ahora, el día 3 tenía y tiene un significado especial: ser el día posterior a la “Noche del Fuego” y celebrarse este día, dentro del calendario católico, la festividad de la Invención de la Santa Cruz.

Vista del emplazamiento actual de la Cruz. Octubre de 2023.

El día de la Cruz, en lo simbólico, representa también un acto de convivencia y de disfrute antes de dar inicio a la temporada de la recolección de las cosechas, por las cuales también se pide en el acto religioso que se celebra en el paraje en donde se desarrolla la romería y desde el cual, como decíamos, se domina todo el pueblo y la práctica totalidad del valle.

En resumen, estas dos singulares tradiciones tornavaqueñas, ambas de origen incierto y remoto pero con mucho arraigo entre la población, sin duda están actualmente ligadas con la celebración de la Invención de la Santa Cruz. Por tanto, hoy día también tienen ese componente religioso, aspecto presente en otras muchas fiestas ancestrales de la geografía española que se celebran en estas fechas (“Cruces de Mayo”) que el cristianismo hizo suyas, reinterpretándolas, para darlas un nuevo significado en base a sus creencias y ritos.

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Nota: Para conocer la importancia que estas fiestas tienen para Tornavacas y el arraigo que tienen entre su población, recomendamos la lectura del excelente artículo escrito por nuestro paisano Virgilio Cobos, titulado “Tornavacas la magia del fuego y la Romería de la Cruz”.

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