sábado, 2 de mayo de 2026

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXVIII): LAS FIESTAS DE MAYO EN TORNAVACAS (I): LA ROMERÍA DEL 1 DE MAYO A LA ERMITA DE SAN MARTÍN

    Tornavacas es un pueblo que puede presumir de tener un rico patrimonio material e inmaterial así como un calendario festivo que se extiende a lo largo de todo el año.

    En la actualidad, los días de festejos más destacados del mes de mayo, son los días 2 y 3, en los que se celebra, respectivamente, la “Noche del Fuego” y el día de la Cruz, ambas con un gran arraigo en la población.

Pero buceando en el pasado de nuestro pueblo, también nos encontramos con otros actos festivos hoy ya desaparecidos. Y uno de ellos es la romería que se celebraba en siglos pasados, cada 1 de mayo, a la ermita de San Martín.

Tornavacas, en sus tiempos más prósperos de la Edad Moderna, llegó a contar con hasta cinco ermitas (la de los Santos Mártires, la de Santa Bárbara, la de Santa María, la de San Martín y la del Cristo del Humilladero, siendo esta última la única que, hoy día, sigue existiendo como tal y cumpliendo su función religiosa).

Numerosas son las referencias históricas que nos hablan de la ermita de San Martín, cuyo origen se sitúa a finales de la Edad Media, época en la que este santo contaba con una extendida devoción.

Emplazamiento y ruinas de la ermita medieval de San Martín. En este amplio paraje perteneciente a la ermita, se realizaba la romería cada 1 de mayo.

La ermita de San Martín, que era la de mayores dimensiones y hoy ya en ruinas desde hace más de un siglo, se situaba en un lugar estratégico de paso, a “media legua” de Tornavacas, justo al lado del camino que conducía hacia la Vera. Era, por tanto, un lugar por el que pasaban todas las personas que iban y venían hacia Jerte o hacia la Vera. La ermita estuvo en funcionamiento desde finales de la Edad Media hasta mediados del siglo XIX, momento a partir del cual comenzó su decadencia, entrando en estado de ruina en pocas décadas. En el año de 1900, la misma ya se encontraba en estado total de ruina. Pero durante los siglos en los que la ermita existió y estuvo en funcionamiento, los tornavaqueños, cada 1 de mayo, se desplazaban hasta allí para celebrar una romería, como así nos lo confirman varias referencias históricas. En las respuestas enviadas desde la entonces villa de Tornavacas para el Interrogatorio elaborado por la Real Audiencia de Extremadura, en el año de 1791, se nos indica que en dicha ermita “se dice misa el día primero de mayo” y que a ella acudían “los vecinos en procesión y romería”. En este día, además, según podemos ver en los libros de cuentas municipales del siglo XVIII existentes en el Archivo Municipal de Tornavacas, los tornavaqueños disfrutaban de queso, pan y vino que era costeado por el Ayuntamiento. Era un acto religioso, además, en el que también se pedía por las cosechas.

Mapa de 1798 de la villa de Tornavacas y sus alrededores, en donde se indica la ubicación de la ermita de San Martín

Interior de la ermita, en donde se conserva una repisa de piedra.

La entrada a la ermita se situaba en su lado sur, mirando hacia Jerte.

A mediados del siglo XIX, cuando comenzó a abandonarse la ermita por diversos avatares (impacto de las guerras, inseguridad en los caminos y descuido por parte de los párrocos…), dejó de hacerse dicha romería, que actualmente ya se celebra cada 3 de mayo en el paraje de la Cruz de Santa Bárbara.

Pero el origen de la romería del 3 de mayo, su relación con la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz y con la también desaparecida ermita de Santa Bárbara ya es otra historia que, junto a la “Noche del Fuego” que se celebra cada 2 de mayo, desarrollaremos durante estos próximos días.

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